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sonetodiario
Un soneto te canto cada día: pon tú los churros y el café con leche...
Acerca de
Jesús Royo Arpón es un profesor de Secundaria. Quien esté al loro de cómo están las aulas hoy en día, comprenderá perfectamente que el personal se dé a los vicios más depravados en su lucha por sobrevivir a toda costa. Componer sonetos es una terapia como cualquier otra, y no de las peores; hay quien le da por ir al psiquiatra, o comprar compulsivamente en el todoacién, o ligar desaforadamente, o castigarse en un gimnasio hasta la extenuación. Pretende componer un soneto al día, cinco a la semana, sobre temas actuales o no, dependiendo de la musa y de la integridad de su neurona. El lector puede copiarlos libremente, colgarlos en dazibaos o en las paredes de los váteres, o mejor aún, enviarlos a su lista de contactos, cuantos más mejor, sin embozo, sinvergüenza. Si alguien de los media se decide a publicarlos, debería hablar antes con su mánager, o sea yo mismo, para servirle a usté en lo que guste usté mandar. Contácteme en mi correo: jesusroyo@gmail.com
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Sindicación
 
En una carta al director de La Vanguardia es destaca l’invent sensacional del “Celebrèndum”

Un lector divertit fa notar, al diari,
“el celebrèndum que hem de refrendar”,
lapsus linguae feliç que es va escoltar
a una ràdio. I ho troba extraordinari.

I convoca la gent a rumiar-hi
i anar enriquint el lèxic català.
“Lipsus languae”, tenim per començar,
i el “Bàrcenal”, equip imaginari.

Un marranot creà el “bocavulvari”,
un altre la “follatio” es va inventar,
o aquell –per seguir en el terreny marrà-
que feia el “conillingus” amb la Mari.

“Mens sana in corpore insepulto”, deia
un paio antigimnàs, amb mala jeia.

27.06.2006
 
Comentario:
Lo de Arpón, Jesús, te viene al dedo.
me encantan tus sonetos y me río;
el dardo de Carreter, tu desvarío,
la puya del humor en su apogeo.

Pero hay un resquemor, algo no encaja;
te leo, es verdad, y me escojono,
la verdad oficial está a la baja;
me mofo de la inquina y del encono,

pero hay algo que me escama mogollón.
El lenguaje se revuelve en mi interior
y más que rollo, Don Jesús, diríase guasón.

Cuán se agredece su desvelo, profesor,
cuán su sana y alegre reflexión;
¡ cuán me alegra que esté en mi ordenador!.
No