La ruina de la presa de Tous precedió a la visita de Juan Pablo II, y ahora la tragedia del metro precede a la de Benedicto XVI
Quizá es gafe Valencia para el Papa,
o mejor dicho, el Papa pa Valencia:
hay una maldición en su presencia,
mas es algo, el porqué, que se me escapa.
Quizá es por ser tan vitalista y guapa,
sensual hasta en la propia penitencia,
porque sabe gozar de la existencia
y –carpe diem- lo fugaz atrapa.
Mal cuadran, creo yo, Valencia y Roma:
una informal, la reina de la broma,
la otra augusta, de piedra eterna y grave.
De los Borja quizá viene el mal fario:
sus pecados traen hoy este Calvario.
... Otra vez, Santidad, no venga, ¿sabe?
8.7.2006





