250 millones de niños trabajan en el mundo, la mayoría en condiciones infrahumanas. De ellos, 73 millones son menores de 10 años. A esos héroes minúsculos, y a los niños-soldado, dedico este soneto
¿A qué mundo de locos os trajimos,
a qué tormento cruel os destinamos,
a qué noria obsesiva os amarramos,
a qué dios y a qué patria os ofrecimos?
¿Qué juguetes –un arma, un casco- os dimos,
con qué leyendas de odio os acunamos?
A lo oscuro en la mina os destinamos,
y al espanto en la guerra os condujimos.
Y encima, vais contentos al trabajo.
Y encima, sonreís en la trinchera.
Como brota la flor en la escombrera,
nos pagáis con sonrisas el destajo.
¿Quién podrá compensar tantas afrentas
cuando, en el más allá, pasemos cuentas?
12.09.2006





