Ante la acumulación de basura en el Montblanc, en Francia se debate imponer una tasa como peaje a los montañeros
El Montblanc fue la última frontera,
el paraíso utópico y salvaje.
Ahora quieren gravar con un peaje
su escalada. Ya nada es lo que era.
Mole terrible, mítica y señera,
a quien rendimos culto y homenaje,
cochambroso está hoy, como un garaje,
como horrenda y caótica escombrera.
Méanse tanto y tantos montañeros,
que bajan amarillos los neveros
que antaño fueron prístinos glaciares.
Acabaréis, oh cumbres singulares
-si todo va por esos derroteros-
en patio de recreo de escolares.





