Hoy las abuelas se cuidan de los niños, cosen, planchan, hacen la comida, la compra y la casa, y se quedan de canguro si los hijos salen de noche. Ha aparecido el síndrome de la abuela-esclava
¿Quién te levanta, al punto la mañana,
quién te lava, te peina y te espabila,
quién te pone el bocata en la mochila,
y un tigretón de postre, o una manzana?
¿Quién, incansable, viene y va, y se afana,
vela tu sueño y tu salud vigila,
siempre en activo, nunca se jubila,
nunca víctima cae de la desgana?
Es tu abuela, que vive y se desvive
porque la vida amarga no te prive
de todo lo que a ella le faltara.
Tu yaya oscura de mirada clara:
hasta la última luz de su declive
cuida de ti, te da calor, te ampara.
21-09-2006





