Alzheimer
Sumergirse en las aguas del olvido,
perder, en medio de la niebla, el rastro,
volverse tu horizonte de alabastro,
desconocer quién eres, quién has sido,
equivocas el gesto y el sentido,
ser tu mundo tu cuarto y tu camastro,
vagar errante como errante astro
en la estación, cuando tu tren se ha ido.
Tienes ya en otra parte el equipaje,
en la ciudad adonde vas de viaje:
incluso allá enviaste tu mirada.
De no mirar, tus ojos son pequeños.
De no soñar, de olvido son tus sueños.
Pues nada hay que decir, no dices nada.
24.09.2006





