A QUEVEDO
"En una de fregar cayó caldera",
de Góngora Quevedo dicen dijo,
para su verbo escarnecer prolijo
imitando barroca su manera.
Así cachondeádose se hubiera
dél, cuyo verso oscuro fue acertijo,
tortuoso laberinto y escondrijo
de errabunda sintaxis torticera.
Sólo encomio merece tal empeño,
que la lengua nos dio Dios soberano
para nombrar lo grande y lo pequeño,
lo oculto declarar, decir lo arcano;
y no, cual pretendió el vate sureño,
oscurecer la luz, torcer lo llano.





