Desde la militancia socialista, el autor saluda el triunfo de Ciutadans en las elecciones catalanas como el inicio del fin de la tiranía del nacionalismo
Ciutadans, Ciudadanos, yo os saludo,
brindo por esa tríada de escaños,
por echarle lo que hay que echar: redaños,
por decir las verdades al desnudo.
Ha sido un triunfo hermoso, macanudo,
que a propios extrañó y asombró a extraños.
Recordarán los venideros años
cómo vuestro tesón derrotar pudo,
contra boicots, olvidos, ninguneos,
pese a no aparecer en los sondeos,
al dragón fiero del nacionalismo.
A Cataluña llega un aire nuevo
en que la lengua nos importa un huevo.
Nada, a partir de hoy, será lo mismo.
2.11.2006





