Dicen que hay un cambio climático. Pero me pregunto: ¿cuándo no ha cambiado el clima? ¿No es el tiempo por naturaleza variable? ¿No estaremos atribuyendo al cambio climático nuestros cambios, generalmente catastróficos, y a los espejos me remito?
Antes sí había fríos verdaderos,
fríos de iglesia oscura y de callejas,
de sabañones, de cocinas viejas
y chupetes de hielo en los aleros.
Y los calores eran justicieros,
verticales, con su zumbar de abejas;
vertían fuego las candentes tejas
sobre la siesta y los amores fieros.
Ahora, en cambio, nada es como debiera:
no llueve, cual solía, en primavera,
ni hiela a no sé cuántos bajo cero.
Ni es mi amor ¡ay! tan alto como antaño;
todo es fraude, cartón, mentira, engaño.
Son cosas del efecto invernadero.
18.1.2007





