Los Hijos de don Quijote en quince días de acampada consiguieron que el Gobierno derechista dictara una ley que proclama el derecho universal a la vivienda
Los quijotescos Hijos del Quijote
plantaron sus reales junto al Sena
por una causa, entre las buenas, buena,
y hacen que toda Francia se alborote.
El gobierno se olía ya el pitote
si se precipitaba en su condena,
a pocos días de la Nochebuena
y a pocos meses de que el pueblo vote.
Recoge el guante, acepta el desafío,
y encendido en quijotesco brío,
dicta una ley utópica, fetén:
“En adelante, nadie habrá sin techo:
la República ampara tal derecho”.
Tiemblan ante el efecto Segolène...
19.01.2007





