Las islas de Borneo y Sumatra son el último lugar del mundo donde quedan orangutanes en libertad pero, si prosigue el ritmo actual desaparición, podrían extinguirse en tan sólo una década, según los expertos.
No va a quedar ningún orangután
en Java, ni en Sumatra, ni en Borneo.
Tienen crudo el futuro, según leo
en la prensa: tan sólo quedarán,
envueltas en papel de celofán,
algunas momias en algún museo.
Y es que el ruido, ni el humo, ni el jaleo
al simio rubicundo no le van.
En la selva, indolente, se dedica
a rascarse el cogote si le pica,
y a ir sin prisas, feliz, de rama en rama.
Lo acorralan las deforestaciones.
¿Encontrarán sus cuitas soluciones?
Cierto aire de familia a ello nos llama...





