Qué peor castigo para Fidel
La espicha al fin Fidel, va al otro mundo
y lo acoge el buen Dios allá en su seno.
Le pregunta: “hijo mío, ¿has sido bueno,
justo o injusto, paciente o iracundo?”
Por hurtarse al castigo tremebundo,
“Padre”, dirá, “jamás dañé al ajeno,
y no di, al propio, elixir ni veneno
más que mi verbo ubérrimo y facundo”
Sin poder castigarlo, al no hacer nada,
ni premiarlo, por fin, pues nada hizo,
dirá el Supremo Juez, rizando el rizo:
“Tantas veces oirás la voz grabada
de tus discursos, cuantas la oyó cada
cubano. Por matraca y por plomizo”
12.07.2007





