Mola la moda gótica, procedente de Noruega: la emotividad desbordante y la pasión por lo enigmático y lo siniestro
Arrasa, entre la peña adolescente,
lo gótico, lo fúnebre y sombrío,
el pelo lacio, la actitud de hastío,
la dejadez estricta y somnolente.
Mola la lividez, el gesto ausente,
la cruda eternidad del mármol frío,
la atracción del abismo y el vacío,
el crepúsculo trágico y silente...
Enamorarse de una calavera,
ensangrentar, por ruin, la primavera,
libar ponzoña en las oscuras flores.
Esa es la nueva moda que nos llega
de la rúnica Thule, de Noruega.
Bien dijo aquél: “O tempora, O mores!”





