A Charlton Heston, que llenó las pantallas de las Semanas Santas de nuestra infancia: Ben Hur, El Cid, El Planeta de los Simios y Los Diez Mandamientos
En Roma fue el auriga victorioso
del Circo, ovacionado por la plebe.
Y fue el Campeador, el que se atreve
a retar, por mendaz, al poderoso.
Fue entre los simios el galán donoso
que con Zyra se dio un morreo leve,
aunque Cornelio –ojo al nombre- lleve
en la testuz adorno esplendoroso.
Y el Moisés de los Diez Mandamientos,
que hundía a los ejércitos violentos
del Faraón en aguas del Mar Rojo.
Con su cara de estatua, inexpresiva,
siempre épico lo vi, de abajo arriba,
tronando, como Júpiter, su enojo.
del Circo, ovacionado por la plebe.
Y fue el Campeador, el que se atreve
a retar, por mendaz, al poderoso.
Fue entre los simios el galán donoso
que con Zyra se dio un morreo leve,
aunque Cornelio –ojo al nombre- lleve
en la testuz adorno esplendoroso.
Y el Moisés de los Diez Mandamientos,
que hundía a los ejércitos violentos
del Faraón en aguas del Mar Rojo.
Con su cara de estatua, inexpresiva,
siempre épico lo vi, de abajo arriba,
tronando, como Júpiter, su enojo.