La guerrilla de las FARC encargaron a los de ETA que atentaran en Madrid contra políticos colombianos de visita en España. A cambio, los etarras se entrenaron en campamentos guerrilleros.
“Señores, échennos una manita”,
dijo alguien de las FARC a alguno de ETA,
“sea una ráfaga de metralleta,
o alguna bomba-lapa de trilita.
Si un prócer colombiano les visita,
entre tapas, flamenco y pandereta,
denle un plato especial para su dieta
a base amonal y dinamita”
Y el de ETA dijo: “Vengan esos cinco,
di a quién hay que trincar, que me lo trinco,
que ambos somos, al fin y al cabo, hispanos.
Nunca le falta un roto a un descosido,
y aunque en el hampa nada está prohibido,
los hampones debemos ser hermanos”
2.6.2008





