Al Canalillo
No fue el de Moisés más hondo tajo,
cuando abrió en dos las aguas del Mar Rojo,
como el que vi en tu escote, trampantojo,
un día que acudías al trabajo.
Cuando, a pique, su plan se fue al carajo,
no tuvo el Faraón mayor enojo
que el mío, al ver vedado con cerrojo
el acceso al Edén, canal abajo.
Senda angosta entre dos enormidades,
línea que parte el mundo en dos mitades,
más que la línea Maginot candente,
vórtice, aujero negro, remolino,
yo también naufragué en tal torbellino,
como la mayor parte de la gente.
20.7.2008