Han dado con el general serbio bosnio Radovan Karadzic. Vivía escondido en Belgrado, disfrazado de gurú y dedicado a la salud alternativa. Ahora responderá de sus crímenes ante la Corte Internacional de La Haya.
Con todas las heridas que causara,
ahora el hombre cura las heridas.
Quien segara, impasible, tantas vidas,
hoy, compasivo, la salud repara.
Con pelo blanco y bondadosa cara,
el gran maestro de los homicidas
te consuela, te da lo que le pidas:
flores, cruces, alguna piedra rara…
Karadzic fue psiquiatra titulado:
quizá por ser él mismo un desalmado
se volcó en desalmar a sus vecinos.
Hizo de la masacre su deporte.
Cautivo y desarmado, ante la Corte
pagará sus delirios asesinos.