Los congresistas de Nueva Gales del Sur, Australia, deberán someterse a la prueba de alcoholemia antes de entrar en el Parlamento. Queda un poco lejos, pero es posible que cunda el ejemplo.
Si a aquel que manipula dinamita
se le prohíbe el uso del mechero;
si al conductor de bus, si al camionero
se les hace soplar por la cañita;
me parece muy bien no se permita
al congresista un diferente fuero:
pues hace leyes para el pueblo entero,
si le pillan bolinga, que dimita.
Que acabe el espectáculo penoso
de un prócer en estado comatoso
dictando qué han de hacer los ciudadanos.
Politicastros hay de pacotilla
que, por darle al moriles y al montilla,
en el congreso están calamocanos.
28.12.2008





