La revolución cubana cumple 50 años
Al principio fue el sueño, fue la idea,
luego un complot, una revuelta, un grito;
y al fin, incendio cósmico, infinito,
que arrasa, destructor, y, fértil, crea.
Creímos que iba a ser la panacea:
nuestra credulidad agrandó el mito.
Fidel, Fidel, cantamos. Fue bonito,
pues no hay revolución que sea fea.
Y al apagarse los recoldos luego,
más frío el frío fue que antes el fuego,
y el desengaño nos heló la risa.
Hoy es esquiva y triste la tristeza.
Como resaca amarga, la cabeza
nos va a estallar. Hay que hacer algo. Aprisa.
2.1.2009





