La hora de la verdad
Todo es redondo: el horizonte, el ruedo;
es redondo el azar y la fortuna,
y el tiempo en el reloj, el sol, la luna,
y la oración, el padrenuestro, el credo.
Redondo es el paisaje que andar puedo,
redonda es la verdad, sin duda alguna;
lo es la noche enigmática y moruna,
y la sombra, y la ráfaga, y el miedo.
Todo va y todo vuelve. En cierto modo,
visto desde lo alto, ahí está todo:
el pasado, el futuro y el presente.
Sólo la muerte es recta, inapelable,
sin vuelta atrás. Llega a punta de sable
al volapié, escondida y de repente.





