Al principio fue la avaricia. Luego llegó la crisis, una crisis de caballo, y a la población ya no le toca la camisa al cuerpo. Pero tranquilos, que contamos con el poder imbatible de la sonrisa de Zapatero
Dicen que la avaricia rompe el saco,
y el saco se rompió por avaricia,
al sucumbir la banca a la codicia
de ganar más y más. A eso lo achaco.
Se hizo una bola, una burbuja, un taco,
toda la pasta resultó ficticia,
y se esfumó, como el país de Alicia.
Es la crónica, amigos, de un atraco.
Y en casa se nos ha colado el miedo.
¿Quién va a desenredar todo este enredo?
De estos gigantes, ¿quién va a ser Quijote?
Y en esto Zapatero sale al quite:
se batirá en descomunal envite,
y la crisis, seguro, está en el bote.





