La Coca Cola quería comprar la mayor empresa de zumos de la China. El Gobierno dijo en un breve decreto que no, por evitar el monopolio.
Quería entrar la Coca Cola en China
y ésta le dijo a aquélla que nanay,
que naranjas, go home, yankees, good bye,
que largo, y chúpate esa mandarina.
Así aplica la misma medicina
que en Occidente nos parece guay:
proteccionismo. Eso es lo que hay,
y toma arroz, si quieres, Catalina.
Es tajante el gobierno de Pekín,
pues se malicia el sabio mandarín
que acabe Coca Cola en monopolio.
Sin alharacas, sin follón, discreto,
al gigante de Atlanta puso el veto
con un decreto-ley de un solo folio.





