El autor nunca ha visto claro el tema okupa. No acaba de entender la relación entre combatir la especulación y no pagar un alquiler. Tampoco entiende por qué en cuanto okupan una casa lo primero que hacen es llenarla de cerraduras, llaves, candados y
Es el okupa un ser extraordinario.
Su fórmula es un chollo, es un chanchullo:
“lo mío es mío, y para mí es lo tuyo”.
¡Hay que ver, maravilla de ideario!
Y como él es tan revolucionario
-lo dice y lo proclama con orgullo-,
según la lógica de Perogrullo,
se siente de su “kasa” propietario.
Así, pone cadenas y candados
en los pisos que él llama “liberados”,
porque nadie más haga lo que él hizo.
Esa es la ley que llaman del embudo:
ancho y fácil pa mí, para ti crudo.
… Tiene la jeta de hormigón macizo.





