A Greta Garbo, que cumpliría cien años de su nacimiento
Fue la oscura vestal del cine mudo,
alta esfinge de enigmas inquietantes,
virgen esquiva a súlpicas de amantes
derrotadas en su glacial escudo.
Ave ambigua, que a su revuelo pudo
rendir las multitudes expectantes
y hechizarlas, cual nunca se vio antes
con su rictus procaz de ángel desnudo.
Repitió triunfo, y más, en el sonoro.
Ambos, el cine y ella, la Edad de Oro
tuvieron juntos, en los años treinta.
Fueron años de sangre y llanto, trágicos,
de cantos y banderas. Años mágicos
de sombra y luz, que Garbo representa.
26.9.05





