Se ha descubierto que el estómago es el mejor detector de mentiras
La verdad de verdad de las verdades
se nota, señor mío, en la barriga:
ella dirá to lo que usté no diga,
ella confiesa y canta claridades.
Aunque por esconderse vaya al Hades,
o, carapóker, disimular consiga,
al fin no podrá usted, amigo, amiga,
eludir sus responsabilidades.
La tripa, lenguaraz, clara, sincera,
declarará, por más que usted no quiera,
pues no atiende al ridículo ni al miedo.
Es inútil que finja disimulo,
que aunque se esfuerce en bloquear el culo,
se sabrá al fin quién fue el autor del pedo.
17.11.2005





