La tormenta tropical Delta derribó “el dedo de Dios”, símbolo del litoral de Gran Canaria
Altiva aguja, fiero monumento
contra lo horizontal, amenazante
a ambos azules, a la vez desplante,
hiriente lanza, agónico lamento,
era “El dedo de Dios” señal, memento
para la intrepidez del navegante
de que en el mar, tan sólo Dios mediante
vuelves y vas, con favorable viento.
Juntos el temporal, el rayo, el trueno,
los tres a una diéronle de lleno,
y el dedo acusador se vino abajo.
Yace en el fondo el que se erguía altivo,
formidable, inmortal, definitivo.
¡... caerá también el más tenaz carajo!
2.12.05





