En el resto de España se reprocha a los catalanes las pretensiones desmesuradas del nuevo Estatuto. El autor manifiesta, escéptico, que las juergas de los políticos suelen pagarlas los de siempre.
“Tío, los catalanes sois la leche”,
me decía con guasa un muchachote.
“Si manda Aznar, o sea, el del bigote,
pactáis con él, tragando lo que os eche.
Ahora vais a degüello y a escabeche
con pasión de almogávar o zelote,
som atent! toca ferro!. Y, de rebote,
dais un baño al mismísimo Ibarretxe.”
“Alto ahí, amigo mío, para el carro,
no confundas los amos del cotarro
con la tropa de a pie, la gente llana.
Saldrá o no, no sé, este Estatuto:
en ambos casos, el papel de puto
lo hará la clase obrera catalana.”
13.12.2005





