DEDICADO A LOS INOCENTES
El limbo ya no existe, ni siquiera como hipótesis teológica
Cierra el limbo, por falta de negocio,
por no ser ná, ni premio ni castigo,
tibio en exceso para el enemigo
y en exceso cargante para el socio.
Entrópico lugar, de insulso ocio,
sin frío ni calor, techo ni abrigo,
donde cada uno está solo consigo:
rutina eterna, estéril sacerdocio.
Un lugar que es tan poco estimulante
es quizá el más obsceno y delirante
invento de la ociosa teología.
Sin sufrir ni gozar, sin luz ni ruido,
es como estar en un perpetuo olvido,
preso en una anodina nadería.
29.12.05
Cierra el limbo, por falta de negocio,
por no ser ná, ni premio ni castigo,
tibio en exceso para el enemigo
y en exceso cargante para el socio.
Entrópico lugar, de insulso ocio,
sin frío ni calor, techo ni abrigo,
donde cada uno está solo consigo:
rutina eterna, estéril sacerdocio.
Un lugar que es tan poco estimulante
es quizá el más obsceno y delirante
invento de la ociosa teología.
Sin sufrir ni gozar, sin luz ni ruido,
es como estar en un perpetuo olvido,
preso en una anodina nadería.
29.12.05
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