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sonetodiario
Un soneto te canto cada día: pon tú los churros y el café con leche...
Acerca de
Jesús Royo Arpón es un profesor de Secundaria. Quien esté al loro de cómo están las aulas hoy en día, comprenderá perfectamente que el personal se dé a los vicios más depravados en su lucha por sobrevivir a toda costa. Componer sonetos es una terapia como cualquier otra, y no de las peores; hay quien le da por ir al psiquiatra, o comprar compulsivamente en el todoacién, o ligar desaforadamente, o castigarse en un gimnasio hasta la extenuación. Pretende componer un soneto al día, cinco a la semana, sobre temas actuales o no, dependiendo de la musa y de la integridad de su neurona. El lector puede copiarlos libremente, colgarlos en dazibaos o en las paredes de los váteres, o mejor aún, enviarlos a su lista de contactos, cuantos más mejor, sin embozo, sinvergüenza. Si alguien de los media se decide a publicarlos, debería hablar antes con su mánager, o sea yo mismo, para servirle a usté en lo que guste usté mandar. Contácteme en mi correo: jesusroyo@gmail.com
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DEDICADO A LOS INOCENTES
El limbo ya no existe, ni siquiera como hipótesis teológica




Cierra el limbo, por falta de negocio,
por no ser ná, ni premio ni castigo,
tibio en exceso para el enemigo
y en exceso cargante para el socio.

Entrópico lugar, de insulso ocio,
sin frío ni calor, techo ni abrigo,
donde cada uno está solo consigo:
rutina eterna, estéril sacerdocio.

Un lugar que es tan poco estimulante
es quizá el más obsceno y delirante
invento de la ociosa teología.
Sin sufrir ni gozar, sin luz ni ruido,
es como estar en un perpetuo olvido,
preso en una anodina nadería.

29.12.05
 
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