La tramitación del Estatuto de Cataluña está resultando un auténtico Calvario para el Gobierno de Zapatero
(La idea y el último verso son de Francesc de Carreras)
¡En qué día, Señor me metí en esto!
-quizás esté diciendo Zapatero-
Maragall me sedujo, lisonjero
como un galán donoso y peripuesto.
En qué hora prometí aprobar el texto
que el Parlament votara, ¡oh desafuero!
El texto es de los de aquí te espero,
con más lecturas que hay en palimpsesto.
Este cáliz, apártalo de mí,
-dirá, en su personal Getsemaní-
cáliz de hiel, amargo, envenenado.
¡Qué Calvario me espera, Dios, qué cruz!
Voy a ser, en olor de multituz,
crucificado, muerto y sepultado.
4.1.2006
¡En qué día, Señor me metí en esto!
-quizás esté diciendo Zapatero-
Maragall me sedujo, lisonjero
como un galán donoso y peripuesto.
En qué hora prometí aprobar el texto
que el Parlament votara, ¡oh desafuero!
El texto es de los de aquí te espero,
con más lecturas que hay en palimpsesto.
Este cáliz, apártalo de mí,
-dirá, en su personal Getsemaní-
cáliz de hiel, amargo, envenenado.
¡Qué Calvario me espera, Dios, qué cruz!
Voy a ser, en olor de multituz,
crucificado, muerto y sepultado.
4.1.2006
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