Eduardo José mató a su pareja, Rosenda. Le asestó sesenta puñaladas. En el juicio alega legítima defensa.
Dice Eduardo José: “maté a Rosenda
sólo con la intención de defenderme.
Yo me veía acorralado, inerme,
ante el furor de una mujer tremenda.
Quizá esto, señoría, le sorprenda,
pero cuando atacado llegué a verme,
me revolví, no pude contenerme,
y allí empezó la vaina y la jodienda.
La di sesenta y pico puñaladas,
pero fueron legales, ajustadas
al uso de legítima defensa.
Cualquiera en mi lugar lo hubiera hecho.
En su justicia fío y el derecho”.
...¡Qué morro tié el gachó, qué jeta inmensa!
13.02.2006
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