Un agente de la Guardia Civil se operó de cambio de sexo. La Benemérita no quiso admitirla. Ella recurrió, ganó el pleito, y fue recibida calurosamente por sus compañeros
Alba Romero luce épico nombre,
como de coche de alta cilindrada,
y está, en pura verdad, bien equipada:
no es extraño que a todos nos asombre,
que su paso de admiración se alfombre,
que se busque el calor de su mirada,
y sea su sonrisa celebrada
por todo el batallón, como un solo hombre.
Miembro que fue del Instituto Armado,
sentía que era un miembro desdichado,
con un arma del todo inadecuada.
Corrigió ese detalle inconveniente:
goza en su cuerpo ya la nueva agente
la reforma felizmente operada.
13.02.2006





