Los niños acostumbrados a realizar sus caprichos sin límite alguno, de mayores no soportarán las frustraciones y serán desconsiderados y crueles.
Nadie les dijo “no” a sus pretensiones,
nadie les dijo “espera” a sus urgencias,
ni “debes asumir las consecuencias
de tus actos, sacando conclusiones”.
Su voluntad jamás conoció un “nones”,
ni fueron contradichas sus querencias.
Es normal que de sus adolescencias
renuncien a salir, los grandullones.
Se ha acabado esa vida regalada
por la que obtengo todo y no doy nada,
se ha acabado la infancia consentida.
Se ha acabado “esto quiero y esto tengo”
del pequeño tirano de abolengo:
es la escuela peor para la vida.
20.02.2006





