Bono querría que la mitad de los generales fueran mujeres
Jamás nuestra fortuna fuera mala
ni nuestras guerras acabaran mal
si, en vez de mandarnos general,
hubiéranos mandado generala.
Quizá no se llegara a tirar bala
y se dejara intacto el arsenal,
quizás hablando, “mire usté”, “¿qué tal?”,
y organizando algún baile de gala,
en la distancia corta, el enemigo
recibiera con gusto su castigo,
y rindiérasenos sin condiciones.
No hay duda que las armas de mujer
son mucho más letales que cualquier
ejército de muchos batallones.
28.2.2006
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