De las profundidades...

De las profundidades salí para adentrarme en paraísos de intenso colorido. Tierra prometida tras un largo caminar. Abriéndome paso entre la selva volaba de mano de las lianas. Apasionada no advertí el peligro, no sentí el rugido de la leona que defiende lo que considera su camada.
Indefensa ante las dentelladas, él no supo defender lo que se le entregaba. Herida de muerte, aun arrastrándome, avanzaba hacia ese mundo prometido en mis sueños, hacia lo más absurdo, hacia la nada.
A la orilla contemplo el agua. Puede lavar mis heridas; pero el corazón, ya sin fuerza, sólo descansa en la quietud de la confusión.
Sakkarah
Se inclina

Se inclina el árbol a derramar el rocío.
Abajo, medito y me empapo de vida.
Este inmenso bosque no se abre a una explanada.
En ti busco la reverberación de la belleza a la me hallo asida
Y hallándola no te miras en mis ojos.
Luceros son que sólo me acompañan en el sueño.
En el día tormenta que agita constantemente los cimientos
Sakkarah
No creo...

No creo que el pasado sea recuperable, sólo se puede revivir en el pensamiento, porque las segundas partes, nunca son iguales. Eso no quiere decir que no puedan ser mejores, quizá sí, porque ya se sabe más.
Se aprende de lo que vivimos, pero no lo suficiente; y si no se aprende más, es porque cuando las cosas no han ido bien, nos preguntamos que hizo mal el otro, no terminamos de admitir lo que en nosotros falló; o lo admitimos con muchas reservas.
No siempre se nos da una segunda oportunidad, la de vivir todo aquello que fue bello e importante para nosotros, al menos, no con la misma persona.
La nostalgia es como la levadura, va llenando todo hueco que corre el peligro de quedar vacío. Lo ocupa y lo engalana de tal forma que, a veces, nos gusta ir a ocuparlo.
Sakkarah
No me siento...

No me siento hoy un ser alado,
no deseo levantarme al cielo.
Quieta, en la estancia;
grácil y serena , en cada movimiento,
abarcando todo con el pensamiento,
sin detenerme en nada.
Hoy no arde la ira, ni el recuerdo;
no arden los celos.
Hay silencio en el bosque,
y a la ciudad se expande;
pero yo no lo siento,
en este vacío de palabras,
y grandes carencias.
Corre el tiempo sin dar lugar a detenerlo.
Yo ni lo intento,
Quisiera caminar a prisa tras el,
descubrir su secreto.
No te mirarás en mis horas,
no podré ser espejo de tu alma,
no conseguiré recrearte.
La vida es agua que no se detiene,
yo, a tu paso,
una piedra a la que dejaste con verdín en el alma.
Las algas de tu incomprensión me alcanzaron.
Amanece en dorados,
y yo, en mi sombra,
me proclamo la eterna ausente.
Sakkarah
No se conformó.

No se conformó con engañarla con otra, sino que se la llevó a su casa y la impuso su presencia.
No le importaba el dolor que eso supondría, y negaba que fuera ella. La hizo cambiar de disfraz, y la idiota aún así la reconoció. Él lo negaba, pero alertado, ella dejó de hacer sus apariciones con sus "prohibidos" y sus "mayúsculas".
El embozado asentía a su petición de casamiento, como, igualmente embozado, entraba a buscarla cada noche al otro lugar.
El caso es que no se terminaba de quitar el pesado saco que le acompañaba desde cuatro años atrás, y tuvo que buscarse la disculpa de un descanso, que selló en el lugar con un "para siempre"
Ya nada le impediría escribir con total libertad, ni representar sus "escenas" sin azorarse.
Sakkarah
Etiquetas: infiel
En remolino.

En remolino las hojas se recogen,
se cuelgan de la vida
para hacer nacer la primavera.
Los perros quedan confundidos
por el aroma tras su olfateo.
El aire retoma la calma
convirtiéndose en brisa.
El tiempo se siente desgastado
al ver cómo el hombre le araña.
Ya los pájaros no permiten
que el silencio azote con su látigo.
La guitarra tensa sus cuerdas
presintiéndose en breve acariciada.
Sus notas enredándose
en la sinuosidad de las caderas.
Lucen los colores
sobre la tez de las mujeres.
Tímidos intentan asomar sus senos,
y el vientre reclama una ventana
para asomarse a las flores.
Ya los senderos no lloran
sintiéndose abandonados.
A cada tronco acuden los brotes
para vestir su seriedad.
El sol deja de economizar su energía,
y en un gran estallido primaveral
dispersa el color..
Sakkarah
No...

No te moldeas en mi caricia.
Ajena a ti, mi dolor es sólo mío.
No soy parte en tu palabra.
Economizas sin verme.
No espero respuestas.
Nadie tuvo colores para mí.
Maté el deseo, la sed.
Nada resurgirá, la vida ha muerto.
Natural soy, sin capas. No las deseo.
No tengo papel en vuestra obra teatral.
No necesito la fe de nadie.
No creo en mí, ni en ti.
Dentro de mí el vacío y el silencio. No escucharás al agitarme.
En tu mirada su carne, yo soy humo.
No pierdo lo que no tuve, tampoco gano.
Crece la vida en ti, yo soy corcho caído.
Vuelvo la cara, y el alma.
Mi palabra sin fuerza, invisible siempre.
Me importas, y callo.
No creo en nadie.
Pasó la muerte, dejo mi caricatura.
Nadie tendrá mi corazón, no se sujetará en otras manos.
La tierra sólo gira en el mundo de los vivos.
No soy, no daré problema.
Vuelve tu primavera.
No te buscaré.
Tu jeroglífico no me pertenece.
Te rocé y no me sentiste.
No resurge la vida en el final.
Sakkarah
Olvido

Acalorada por este abrasador olvido
que me quema el alma
Mil emociones atesoradas
que van resquebrajando este corazón
que no puede comunicarse
Escucharle gemir por el ser amado…
se me parte el alma.
No puedo consolarlo,
no puedo traerle sueños,
solo le traigo sueños prestados.
Mi corazón entiende,
sabe que intento engañarle con palabras ajenas
y llora.
No puedo escuchar sus sollozos,
se me parte el alma
Voy buscando sus caricias,
pero no le encuentro.
Se apartó huyendo
al darse cuenta de este gran sentimiento.
Inútil intentar encontrarlo
cuando se le acabó el amor
Intento serenar a esta piel que le extraña,
pero no puedo controlar este ser que tanto le ama
Sakkarah
Etiquetas: olvido