No sé...

No se como la tristeza ha llegado a mi, con esta fuerza; como si fuera el mar cuando golpea las rocas. Saldré de esta actitud, pero su vuelo es libre y llega a mi cuando tu palabra no me sostiene.
Llora la piel, que no mis ojos que ya quedaron secos. Y cuando llora se eriza como si la invadiera un frío intenso de soledad.
Mil vestidos no sirven para encontrarte y desgasto mi fuerza en conquistar para quedarme exhausta, como ahora que ya no importa nada, ya que, aunque mi sombra pasee por tus dedos, nunca seré la razón de tu canto.
Sakkarah
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