La araña.

La araña teje y teje hilo de nube incapaz de resistir la lluvia; pero presurosa se afana en hacer la red extensa.
Una presa fácil espera para un banquete de dos días. Díptero abocado a ser devorado, mimado en pelusa de amores por una mariposa camaleónica. En la simplicidad de su tejido confía y, panza arriba, se recrea ufana.
Él, desligándose a escondidas corre soñando sobre su piel la seda. La mariposa aletea reclamando su trofeo como flor; pero el díptero raudo escapa. Ella, en colores grises muere, sin dejar la cría para su nuevo amanecer; en el asfalto se pierde.
Como guerrero, él alcanza su cuna de ilusiones, y alambres ciñen sus alas. En barrotes que asfixian el alma, se trocaron sus sedosos sueños.
Una, estrellada en el asfalto, confundida, descansa; otro decae sin fuerza. La araña dormita con una digestión pesada.
Sakkarah
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