Me siento

Me siento desilusionada. No sé si es algo pasajero; pero está durando mucho.
Me pregunto si es posible que siempre todo salga mal. Yo misma me respondo que no, que no puede ser; pero sí es.
Pienso que hay que seguir andando y haciendo camino a pesar de todo; que me pueden esperar sorpresas de cualquier tipo. Pero me engaño, porque sigo caminando y nunca sucede así.
A veces veo una pequeña luz, a la que doy muchísima importancia; y esa luz se convierte en una linterna sin pilas, que enseguida se apaga.
Me siento ya muy cansada de vagar por los senderos, por las vías anchas, y por todo lugar. No quiero ya nada, pero el corazón sigue latiendo y el reflejo impulsa mis piernas para seguir dando pasos.
¿Por qué pongo esto aquí? Porque en algún lugar lo debería poner, aunque me lo podía guardar; pero no estoy acostumbrada a guardarme nada.
Las palabras de ánimo salen del corazón de las gentes; pero eso es cariño, no solución a lo que parece ser que no la tiene.
Es adentrarse en una gruta oscura que no tiene fin; mirar hacia atrás y ver como una gran piedra obstruye la salida mientras la linterna falla. Y allí me quedo, en soledad. Quiero sentarme, dormir; pero no soñar.
Quiero guardar silencio, pero algo que llevo dentro, aún me hace gritar.
Sakkarah





