Cansancio.

Un turbulento presente hace del futuro una incógnita. El aire mueve la llama y su fulgor se desvía. Hay un plácido desdén falto ya de curiosidad; un no soñar durante el sueño. Y siempre perenne la insatisfacción, la sed de acaparar toda partícula de amor suelta.
Ni cobardía, ni asentamiento, sólo un cansancio al gastar todos los cartuchos de la escasa inteligencia. Hoy ya no descuelga la estrellas y su pensamiento es mudo ante la luna. No vibra como antaño, no se duele.
El sonido de su lira se va apagando en las paredes del alma.
Sakkarah





