Mi castigo.

No es la primera vez que veo, el castigarse a sí mismo para castigar al otro.
Hoy lo hice yo. El genio se apoderó de mí, y en mi rabieta me castigue sin salir cuando ya estaba en la puerta de la calle. Al final es tontería, porque en realidad, sólo me perjudiqué a mí misma…





