Este letargo.

Atmósfera incolora y silenciosa donde no te encuentro.
Deseo impregnado de desesperanza, desteñido, sin interponerse la luna. Ella sigue creando quimeras, a lo suyo. Se olvidó de mi mirada nocturna.
Los muebles se apilan desencajados por no tener la vista que en ellos se pose, ni tu mano apoyada que todo lo acaricia. Desvestida la ventana que da a un patio cerrado como el alma sin dueño.
Las paredes cubiertas de cuadros olvidados que se tuercen, y la persiana cierra el paso a la luz opacada por las nubes.
Sin fragancias, ya que estas sólo están en el recuerdo del último día. Tu aroma que beben los vientos, que me abraza.
El signo de la lluvia en el suelo, y ya no importa. El día oscuro no entorpece nada, donde quedó todo vacío. La magia del jarrero queda escondida a mi pensamiento que ya nada alcanza, o que ya nada hilvana.
Una mirada desprovista de vida ya no se pasea, quieta ante las letras. Ante el aburrimiento que da este letargo que se eterniza.
Sakkarah





