Ya no...

Ya no velo al amor en la noche. Su ausencia siempre se nota en mis momentos de crisis. Tal parece que el universo se pusiera de acuerdo para apagar todas las estrellas en días como esos. Quizá todo problema haya que purgarlo en soledad.
Viene a mi una mezcla de desasosiego y calma, voy aprendiendo a dominar las penas.
Domino el sueño y me levanto impasible, ya la tristeza ha perdido batalla. Sólo es cuestión de dejarse mecer por la vida. No me paro a escuchar los sonidos de la noche, ni me agita el bullicio de la mañana. La mentira ya no me enciende, y el deseo se terminará apagando. Voy reafirmándome en mi propio ser.
La soledad ha dejado de asustarme, nos estamos haciendo cómplices. Tampoco me siento fría, tan solo indiferente o, mejor dicho, indolente.
Ya no hay esperas en mi agenda.
Sakkarah





