Sin titulo - Relato 1
Por Tomoyo:
"Hola queridos amigos. Me da un poco de vergüenza escribir estos relatos ya que nunca me he considerado una buena escritora, pero espero sinceramente que les gusten... me gustaría que me dieran su opinión y sus criticas para así, poder mejorar."
Relato 1
La chica era arrastrada por el pasillo de su departamento, él no la soltaría en esta oportunidad, ya que le había colmado la paciencia y a su punto de vista necesitaba un correctivo. Mientras él la llevaba fuertemente agarrada de la mano izquierda, ella hacia de todo por zafares, pero nada lo haría cambiar de idea... se lo había advertido, le había dicho que su paciencia tenia limites, pero ella había hecho caso omiso de esas advertencias, ahora debería pagar y él se encargaría de cobrarse.
La chica era demasiado rebelde y mal criada como para dejarse vencer tan fácilmente, primero daría una batalla antes de que alguien le pusiera una mano encima, sin su consentimiento.
Cuando al fin llegan hasta el living, él se sienta en el sofá cómodamente sin dejar de sujetar la mano de la muchacha, quien estaba indignada por lo que él pretendía hacerle, antes de que él pudiera colocarla en sus piernas boca abajo, ella se zafa y trata de escapar, pero él la vuelve a tomar y muy molesto le dice.
- si no té quedas quieta promete que tu castigo será peor.- pero ella no sedería en sus intentos de escapar. Por suerte él era un hombre muy fuerte y logra colocarla en sus rodillas, la sujeta firmemente por la cintura y comienza a darle unas fuertes palmadas en el trasero, sin quitarle el pantalón, solo eran para que ella dejara de moverse, pero eso no parecía suceder, ya que ella pataleaba y trataba de escapar, diciéndole muy enojada
- basta, no puedes hacerme esto... tu no eres mi padre... nunca nadie sé a atrevido a golpearme de esta manera... déjame de inmediato o voy a gritar y todos los vecinos acudirán en mi ayuda.- pero él no lo haría, solo continua castigándola y le dice.
- vamos, grita, grita para que todos te oigan y vengan a ver como se trata a una niña mal criada, te aseguro que harían filas para verte en esta posición.- ella comprende que eso seria muy humillante, después de todo, así que decide apretar los labios y no pronunciar palabra. Pero si él esperaba que ella se pusiera a llorar y a suplicar, tendría que esperar sentado, porque nunca sucedería. Si bien es cierto le dolían mucho las nalgadas que le estaba dando, no olvidaba que ese día estaba usando unos jeans de tela muy dura que apaciguaba un poco el dolor, así que la broma seria para él, ya que si esperaba que el castigo surgiera efecto, se equivocaba rotundamente, pero ella no se lo diría.
Poco después de que comenzara ese castigo, ella ya no se movía, ni siquiera emitía sonido, solo estaba esperando que esto terminara de una buena vez. Al terminar con su castigo, él deja que la chica se pusiera de pie, y ella sin dejarlo que se defendiera, se lanza sobre él y golpeándolo débilmente con las palmas de sus manos en el pecho lo comienza a insultar diciendo
- eres un animal, nunca antes me habían tratado de esta manera... lo nuestro se termina aquí, no quiero volver a verte en mi vida... cerdo, cobarde- él sin embargo se divertía mucho con la actitud de niña caprichosa que ella mostraba y sosteniéndole ambas manos le dice con dulzura.
- no hagas tanto berrinche mi pequeña, sabias que tenias merecida esas nalgadas, has sido una muy mala niña últimamente.- y soltándole las manos comienza a acariciarle las piernas, ella no presta mucha atención a lo que sus manos estaban haciendo, solo se dedica a responder y seguir insultándolo.
- si he sido mala niña, deberías habérmelo dicho, no haberte tomado venganza con tus manos, eso fue muy cobarde de tu parte, sabes que tienes mas fuerza que yo y no puedes jugar tan sucio.- de repente las manos de él se detienen y con una mirada burlona le dice.
- yo te había advertido que mi paciencia tenia un limite y que si seguías en tu actitud, yo iba a explotar... bueno, ahora ya sabes como me desquito yo... pero para serte sincero, todavía te hace falta una buena lección y creo que voy a dártela ahora mismo.- y sin mayor anuncio la vuelve a colocar en sus piernas boca abajo, pero esta vez, mientras le sujetaba la cintura con firmeza, con la mano libre le baja el pantalón y los calzones de un solo movimiento, ella muy sorprendida, ya que no había notado cuando él se los había desabrochado, le dice
- ¿Qué crees que estas haciendo? déjame la ropa donde estaba...
- no, creíste que tu lección eran unas simples palmadas encima del jeans... pues te equivocaste, una mocosa mal criada como tu, necesita que le dejen el traste muy colorado y eso voy a hacer.- y por arte de magia como si lo hubiera planeado todo, toma una paleta de ping-pon que tenia a su lado y comienza a pegarle con ella. Esta vez ella, aunque pataleaba y trataba de protegerse, nada la salvaba de su castigo, él estaba enojado y nada lo haría detenerse. De repente olvidando su orgullo y su rebeldía, la chica comienza a llorar como una niña pequeña y a pedirle
- por favor no sigas, me duele.- plas plas plas, era todo lo que se escuchaba y él le decía a cada nuevo golpe.
- te lo tienes bien merecido y lo sabes, te vas a portar como una niña buena de ahora en adelante, dejaras de insultarme a mí y a todo el mundo, porque o sino me encargare de que tus nalguitas queden muy marcadas... tienes que aprender a ser una niña obediente y muy respetuosa.
Ella sin parar de llorar le decía.
- juro que ya aprendí, por favor no continúes, me duele mucho.- buuuu, snif snif snnif snif, lloraba ella, pero él sabia que debía seguir para así corregirla de una buena vez.
Al cabo de unos veinte minutos él se detiene y deja la paleta a un lado, para así acariciarle su colorado trasero, y decirle.
- no llores, sabes que lo merecías, alguien debía darte una paliza para que dejaras de hacer tu voluntad.
- pero... snif snif... me dolió mucho... snif snif
- lo sé, pero así aprenderás a ser una buena niña. dejaras de hacer tantas travesuras?.- pregunta él y ella sollozando le responde. con tono de niña consentida
- no, no quiero, yo soy feliz así y no voy a cambiar por que tú lo dices.- mala respuesta, él le comienza a dar unas fuertes nalgadas en sus ya adoloridas nalguitas y ella llorando le dice.
- ĄĄ no sigas!! ĄĄ No sigas!!...seré buena niña de ahora en adelante, lo juro
- no creo que te haya quedado clara la lección, así que estas son para que se te grave.- y continua castigándola con severidad, mientras ella lloraba como una niña a la cual su papi le estaba dando una paliza por mala.
Así pasa casi una hora, y ella ya no podía más del dolor en su pobre trasero. Él la deja levantarse y ella mirándolo con cara de niña buena, se sube la ropa. Él la toma delicadamente por un brazo y la acomoda tiernamente en su regazo para hacerle cariño, mientras le secaba las lagrimas y decirle palabras tiernas.
De repente ella mirando su reloj, lo besa en los labios y le dice
- tengo que irme, ya se me hizo muy tarde... ¿Nos juntamos el viernes para otra sesión?
- bueno, pero dime ¿Te hice mucho daño?
- para nada, solo el justo y necesario... ¿Con que me esperaras la próxima vez?
- eso, pequeña mía, es una sorpresa.- responde él con malicia y la chica se despide de él para irse a su casa.
Ambos jóvenes, eran aficionados al spanking y se juntaban cada cierto tiempo, para realizar sesiones, representando papeles que les ayudaban a hacer todo mas real.
Ella volvía a su casa feliz, y él fumaba un cigarro, pensando en lo que sucedería en la próxima sesión.
Fin.
"Hola queridos amigos. Me da un poco de vergüenza escribir estos relatos ya que nunca me he considerado una buena escritora, pero espero sinceramente que les gusten... me gustaría que me dieran su opinión y sus criticas para así, poder mejorar."
Relato 1
La chica era arrastrada por el pasillo de su departamento, él no la soltaría en esta oportunidad, ya que le había colmado la paciencia y a su punto de vista necesitaba un correctivo. Mientras él la llevaba fuertemente agarrada de la mano izquierda, ella hacia de todo por zafares, pero nada lo haría cambiar de idea... se lo había advertido, le había dicho que su paciencia tenia limites, pero ella había hecho caso omiso de esas advertencias, ahora debería pagar y él se encargaría de cobrarse.
La chica era demasiado rebelde y mal criada como para dejarse vencer tan fácilmente, primero daría una batalla antes de que alguien le pusiera una mano encima, sin su consentimiento.
Cuando al fin llegan hasta el living, él se sienta en el sofá cómodamente sin dejar de sujetar la mano de la muchacha, quien estaba indignada por lo que él pretendía hacerle, antes de que él pudiera colocarla en sus piernas boca abajo, ella se zafa y trata de escapar, pero él la vuelve a tomar y muy molesto le dice.
- si no té quedas quieta promete que tu castigo será peor.- pero ella no sedería en sus intentos de escapar. Por suerte él era un hombre muy fuerte y logra colocarla en sus rodillas, la sujeta firmemente por la cintura y comienza a darle unas fuertes palmadas en el trasero, sin quitarle el pantalón, solo eran para que ella dejara de moverse, pero eso no parecía suceder, ya que ella pataleaba y trataba de escapar, diciéndole muy enojada
- basta, no puedes hacerme esto... tu no eres mi padre... nunca nadie sé a atrevido a golpearme de esta manera... déjame de inmediato o voy a gritar y todos los vecinos acudirán en mi ayuda.- pero él no lo haría, solo continua castigándola y le dice.
- vamos, grita, grita para que todos te oigan y vengan a ver como se trata a una niña mal criada, te aseguro que harían filas para verte en esta posición.- ella comprende que eso seria muy humillante, después de todo, así que decide apretar los labios y no pronunciar palabra. Pero si él esperaba que ella se pusiera a llorar y a suplicar, tendría que esperar sentado, porque nunca sucedería. Si bien es cierto le dolían mucho las nalgadas que le estaba dando, no olvidaba que ese día estaba usando unos jeans de tela muy dura que apaciguaba un poco el dolor, así que la broma seria para él, ya que si esperaba que el castigo surgiera efecto, se equivocaba rotundamente, pero ella no se lo diría.
Poco después de que comenzara ese castigo, ella ya no se movía, ni siquiera emitía sonido, solo estaba esperando que esto terminara de una buena vez. Al terminar con su castigo, él deja que la chica se pusiera de pie, y ella sin dejarlo que se defendiera, se lanza sobre él y golpeándolo débilmente con las palmas de sus manos en el pecho lo comienza a insultar diciendo
- eres un animal, nunca antes me habían tratado de esta manera... lo nuestro se termina aquí, no quiero volver a verte en mi vida... cerdo, cobarde- él sin embargo se divertía mucho con la actitud de niña caprichosa que ella mostraba y sosteniéndole ambas manos le dice con dulzura.
- no hagas tanto berrinche mi pequeña, sabias que tenias merecida esas nalgadas, has sido una muy mala niña últimamente.- y soltándole las manos comienza a acariciarle las piernas, ella no presta mucha atención a lo que sus manos estaban haciendo, solo se dedica a responder y seguir insultándolo.
- si he sido mala niña, deberías habérmelo dicho, no haberte tomado venganza con tus manos, eso fue muy cobarde de tu parte, sabes que tienes mas fuerza que yo y no puedes jugar tan sucio.- de repente las manos de él se detienen y con una mirada burlona le dice.
- yo te había advertido que mi paciencia tenia un limite y que si seguías en tu actitud, yo iba a explotar... bueno, ahora ya sabes como me desquito yo... pero para serte sincero, todavía te hace falta una buena lección y creo que voy a dártela ahora mismo.- y sin mayor anuncio la vuelve a colocar en sus piernas boca abajo, pero esta vez, mientras le sujetaba la cintura con firmeza, con la mano libre le baja el pantalón y los calzones de un solo movimiento, ella muy sorprendida, ya que no había notado cuando él se los había desabrochado, le dice
- ¿Qué crees que estas haciendo? déjame la ropa donde estaba...
- no, creíste que tu lección eran unas simples palmadas encima del jeans... pues te equivocaste, una mocosa mal criada como tu, necesita que le dejen el traste muy colorado y eso voy a hacer.- y por arte de magia como si lo hubiera planeado todo, toma una paleta de ping-pon que tenia a su lado y comienza a pegarle con ella. Esta vez ella, aunque pataleaba y trataba de protegerse, nada la salvaba de su castigo, él estaba enojado y nada lo haría detenerse. De repente olvidando su orgullo y su rebeldía, la chica comienza a llorar como una niña pequeña y a pedirle
- por favor no sigas, me duele.- plas plas plas, era todo lo que se escuchaba y él le decía a cada nuevo golpe.
- te lo tienes bien merecido y lo sabes, te vas a portar como una niña buena de ahora en adelante, dejaras de insultarme a mí y a todo el mundo, porque o sino me encargare de que tus nalguitas queden muy marcadas... tienes que aprender a ser una niña obediente y muy respetuosa.
Ella sin parar de llorar le decía.
- juro que ya aprendí, por favor no continúes, me duele mucho.- buuuu, snif snif snnif snif, lloraba ella, pero él sabia que debía seguir para así corregirla de una buena vez.
Al cabo de unos veinte minutos él se detiene y deja la paleta a un lado, para así acariciarle su colorado trasero, y decirle.
- no llores, sabes que lo merecías, alguien debía darte una paliza para que dejaras de hacer tu voluntad.
- pero... snif snif... me dolió mucho... snif snif
- lo sé, pero así aprenderás a ser una buena niña. dejaras de hacer tantas travesuras?.- pregunta él y ella sollozando le responde. con tono de niña consentida
- no, no quiero, yo soy feliz así y no voy a cambiar por que tú lo dices.- mala respuesta, él le comienza a dar unas fuertes nalgadas en sus ya adoloridas nalguitas y ella llorando le dice.
- ĄĄ no sigas!! ĄĄ No sigas!!...seré buena niña de ahora en adelante, lo juro
- no creo que te haya quedado clara la lección, así que estas son para que se te grave.- y continua castigándola con severidad, mientras ella lloraba como una niña a la cual su papi le estaba dando una paliza por mala.
Así pasa casi una hora, y ella ya no podía más del dolor en su pobre trasero. Él la deja levantarse y ella mirándolo con cara de niña buena, se sube la ropa. Él la toma delicadamente por un brazo y la acomoda tiernamente en su regazo para hacerle cariño, mientras le secaba las lagrimas y decirle palabras tiernas.
De repente ella mirando su reloj, lo besa en los labios y le dice
- tengo que irme, ya se me hizo muy tarde... ¿Nos juntamos el viernes para otra sesión?
- bueno, pero dime ¿Te hice mucho daño?
- para nada, solo el justo y necesario... ¿Con que me esperaras la próxima vez?
- eso, pequeña mía, es una sorpresa.- responde él con malicia y la chica se despide de él para irse a su casa.
Ambos jóvenes, eran aficionados al spanking y se juntaban cada cierto tiempo, para realizar sesiones, representando papeles que les ayudaban a hacer todo mas real.
Ella volvía a su casa feliz, y él fumaba un cigarro, pensando en lo que sucedería en la próxima sesión.
Fin.





