logotipo

img_google
Relatos de Spanking Mandados por Colaboradores
Acerca de
Para publicar envia a spankchile@gmail.com Saludos
Sindicación
 
"Las tres morillas"
"Tres morillas me enamoran en Jaén Axa, Fátima y Marién"

Tres morillas tan garridas,
fueron a coger olivas,
y encontráronlas cogidas en Jaén
Axa y Fátima y Marien.

Tres morillas tan garridas
iban a coger olivas
y hallábanlas cogidas
en Jaén.
Axa y Fátima y Marién.

Y hallábanlas cogidas,
y tornaban desmaídas
y las colores perdidas
en Jaén,
Axa y Fátima y Marién.

Tres morillas tan lozanas,
tres morillas tan lozanas
iban a coger manzanas
a Jaén,
Axa y Fátima y Marién.
(Poéma anónimo)

Las tres morillas se encaminaban a Jaén cuando se encontraron a Florián, Florín y Florestán, tres fornidos labriegos de buena planta.
Preguntáronle a las mozas qué hacían por aquellos pagos. A ello,les respondieron que iban a coger olivas a Jaén.

--Pero, no necesitais ir hasta allí para cogerlas -- dijo Florián. Muy cerca de aquí se encuentra un olivar grande del que podéis tomar las que deseéis--
--No son esas la clase de olivas que nosotras buscamos-- contestó Mariém entre risas.
--Venid con nosotros hasta el olivar que, tal vez allí, con nosotros, encontréis las que buscáis-- contestó Florestán, tambien con risas.
Se animaron las morillas a seguir con aquellos simpáticos galanes hastaa donde decían.
El corto camino hasta el olivar, lo aderezaron con bromas y requiebros. Los ojos de los hombres brillaban iluminados por la belleza de las jóvenes. Tampoco ellas parecían indiferentes al gracejo y la apostura de los hombres.
Una vez en el olivar, Florín sacó de su zurrón nueces, almendras, jamón y pan que ofreció a las muchachas. Florestán aportó una gran bota de vino.
Sentáronse sobre el suelo y dieron buén fin de todo.
Poco a poco, ellos fueron tomando confianza para acercar sus manos a los cuerpos morenos de las muchachas. Con risas y mohínes, ellas se dejaban tocar o no: les permitían acercarse, se alejaban, corrían o caían al suelo como cansadas.
Los hombres, enardecidos, cada vez eran más osados en sus intentos: una mano a un pecho; otra a las caderas........
Ellas se reían pero no permitían incursiones a lugares más recónditos y secretos de sus cuerpos.
En el paroxismo de su deseo, los jóvenes hacian esfuerzos por tumbarse junto a ellas sin éxito alguno.
Las mozas forcejeaban entre risas y protestas.
Enfurecidos y ardiendo, los jóvenes no cejaban en su empeño: ora arriba, ora abajo, cada uno a su manera trataban de reducirlas.
Poco a poco, pese a la negativa de las morillas, más fingidas que reales,los tres hombres consiguieron sus propósitos.
A esas alturas, las ropas de ellas se encontraban alborotadas y mostraban de sus cuerpos más de lo que la decencia permite.
Cada uno de ellos sujetó a su presa y, enardecidos por la vista de muslos y traseros desnudos, ante la negativa de las jóvenes, casi niñas, a acceder a sus deseos, como si se hubieran puesto de acuerdo misteriosamente, al unísono, comenzaron a darles fuertes palmadas en sus culos y piernas con frenesí creciente.
Ante éste ataque, Axa, Fátima y Marién se defendieron con uñas y dientes aunque no con mucha firmeza. Gemían, se quejaban sin que a los muchachos pareciera importarles lo más mínimo.
Tras un buen rato de lucha, ellas, con risas ahogadas y mirando pícaramente a los muchachos, dejaron de defenderse; una tras otra, se tumbaron boca abajo. Ante tal invitación, recomenzaron la azotaina con verdadera dedicación y no pararon ni cuando aquellos morenos y atractivos culos estuvieron de un color rojo subido. Aún pasó un tiempo para que dejaran de palmear aquellas glorias de nalgas.
En tanto, Axa, Fátima y Marién aceptaban el castigo entre gemidos, risitas y miradas burlonas hacia sus castigadores que no descuidaban su misión. Ellas se miraban con gestos de complicidad.
Llegado a un punto, Florín comenzó a acariciar las nalgas de su víctima, a besarla en el cuello, en la boca y en los pechos que, para entonces, ya asomaban por su escote.
A él le siguieron sin tardanza Florián y Florestán.
Los besos y las caricias se sucedían sin cesar.
Las niñas participaban en el festín devolviendo cada beso y cada caricia.
No tardaron Florián, Florín y Florestán en tomar posesión del tesoro de Axa, Fátima y Marién.
Durante algunas horas, todos se alimentaron de los frutos del amor. De tanto en tanto, volvían los azotes con gran regocijo de todos.
Este romance que empezó como anonimo acabó con nombres propios y de forma diferente a como el autor lo pergeñó.
Por fín Axa, Fátima y Marién consiguieron las olivas que deseaban sin necesidad de llegar a Jaén.
(continuará)
En Madrid, a 19 de Abríl de 2.005.

......Continuación

Florián, Florín y Florestán, quisieron repetir la experiencia, para lo cual, concertaron un nuevo encuentro con las bellas moras. Se verían de nuevo dos días después en el mismo lugar. Ellas aceptaron gustosas.

Como estaba previsto, en la fecha y hora convenida se encontraron los jóvenes con aquellas que habíanse apoderado de sus pensamientos. Las miraban con arrobo y sus ojos brillaban por el deseo de estrecharlas entre sus brazos.

Caminaron hacia el olivar con las manos enlazadas entre risas y canciones.

Desde el fondo de sus grandes ojos negros, Axa envolvía a Florián con una mirada cargada de sensualidad.

Florín cercaba con un brazo la cintura de Fátima.

Florestán no perdía ocasión de estampar sus labios sobre el cuello moreno de Marién.

Llegados que hubieron al olivar, se adentraron en él y, sacando de sus zurrones viandas y vino.

Comenzaron a dar buena cuenta de todo. Las cristalinas risas de ellas, se mezclaban con las

recias voces de los jóvenes requebrándolas.

El vino ingerido hacía lucir arreboladas las mejillas de las muchachas. Sus ojos eran como

brasas encendidas.

No bien terminado el yantar, comenzaron los intentos de caricias y besos por parte de los mozos. Axa y Marién se dejaban hacer con gusto. No así Fátima, quién forcejeaba con Florín, negándose entre risas a ser sometida.

Este, excitado, lo intentaba por todos los medios sin conseguirlo. Visto que no lo podía con arrumacos y frases encendidas,

se abalanzó sobre ella y usando de su mayor fuerza física, la redujo en un instante.

Entretanto, las otras dos parejas, aunque seguían con sus lances amorosos, no perdían detalle de la escena.

Florín, con gesto de rabia, sujetó a Fátima con una mano, mientras con la otra levantaba sus faldas hasta la garganta dejando las nalgas de la niña expuestas a las miradas. Enardecido por la visión, quitándose el grueso cinturón de cuero, comenzó a azotarla sin piedad: ella se debatía tratando de evitar el ataque sin lograrlo.

Un buen rato pasó y muchos cintazos cayeron sobre las femeninas nalgas arrebolando aquellas dos gloriosas mitades. Ella gemía y se retorcía por efecto de los golpes: sin embargo, sus ojos se dirigían hacia sus amigas con una mirada llena de picardía. Imitando a Fátima, Axa y Marién decidieron negarse a los avances de Florián y Florestán. Ante tal actitud, los jóvenes, también imitando a Florín, hicieron lo propio con ellas y las desnudaron de cintura para abajo: uno con la mano y el otro con su cinturón, comenzaron a dar grandes azotes sobre aquellas hermosas nalgas partidas por gracia en dos.

En el olivar, solo se escuchaban chasquidos de azotes y ayes lastimeros rotos de tanto en tantopor risas ahogadas.
Las pícaras muchachas, provocaban con sus movimientos más la continuación del castigo que su cese. Ellos, cada vez más excitados por la visión de tales redondeces,-- ya rojas por los azotes--,y por el castigo que inflingían, no cejaban en su afán de dominarlas golpeando sin cesar.
Finalmente, agotados por el esfuerzo y deseando pasar a otra actividades, los jóvenes dejaron de castigar a las niñas para acariciarlas, besarlas y consolarlas. Las culparon por habertenido que adoptar tales medidas.
Ahora, fueron ellas quienes se lanzaron a besar y acariciar a los hombres; con los ojos encendidos, se frotaban lascivamente sobre ellos.
Ante esto, los jóvenes, anhelantes, impacientes, penetraron sus recónditos secretos. Los ayes dieron paso a gemidos de placer, miradas perdidas, besos apasionados correspondidos en todo momento: los cuerpos de los hombres se fundían en uno solo con el de ellas, agitados, enfebrecidos.

Allí y así, pasaron las horas disfrutando del amor.
Más tarde, otro día, volverían al lugar para repetir los acontecimientos.

(Estos sucesos pudieron muy bien acaecer en el año de gracia de 13….., en las tierras de Jaén).

En Madrid, a 23 de Abril de 2005.

JANO.
 
No