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Relatos de Spanking Mandados por Colaboradores
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Tercer relato de Jano (continuación)
Un día, inesperadamente, Jaime le dijo a la niña:
--Ven aquí--
Ana, sorprendida, se acercó lentamente a su tío. Este, con gesto sombrío, habló así:
--Tengo malos informes de tí continuamente y a pesar delos castigos míos y de tu maestra, sigues igual. Tengo que pensar seriamente en qué hacer contigo. Tienes en ésta casa todo aquello que puedes desear y, a pesar de ello no respondes adecuadamente. Desde mañana mismo, llevarás un cuaderno, como un diario pero que yo leeré habitualmente y en el que está obligada a escribir cada cosa que hagas mal, por pequeña que esta sea. En función de la falta,-que espero esté reflejada minuciosa y verazmente,-obtendrás el castigo que yo estime acorde a dicha falta.

Todas las noches, después de cenar me lo enseñarás y veremos que consecuencias te traen. Si en alguna ocasión no hay anotaciones, preguntaré a tu maestra y, si ésta me comunica alguna anomalía, el castigo será doble y te acostarás bien caliente.—

Ana se sentía realmente asustada, pero no se atrevió a decir palabra alguna.

--Ahora puedes retirarte a tus habitaciones y meditar en lo que te he dicho. Es todo por hoy. Vaya usted con ella, dijo a Sara que había escuchado todo con la mirada baja.—
--Estoy harta de tí y de que me castiguen por tus faltas. Ahora iremos a tu habitación y te daré una paliza que no olvidarás en mucho tiempo.

No, no hagas gestos ni intentes rebelarte. Te voy a poner las cosas claras y vas a saber lo que es bueno. Eres una niña mal criada, muy terca y con malas artes. Te voy a enseñar a obedecer y a no dejarme en mal lugar ante tu tío. Entra,.....desnúdate,......ponte de rodillas sobre esa silla y apoyada en el respaldo. Si no obedeces será peor.—

Atemorizada y con un mohín pero para evitar males mayores obedece, se desnuda de cintura para abajo y apoya las rodillas sobre la silla siguiendo las instrucciones recibidas.

¡Zas!, la regla sobre su culo desnudo. Uno, dos,.....veinte. -¿Vas a obedecer?. No te oigo. (Cambio a la zapatilla). La zapatilla cae repetidamente sobre ambas nalgas dejando marcas de color escarlata sobre ellas. ¿Contestas a lo que te pregunto? Más alto, mala niña.--

Ana solo afirma con la cabeza y esto irrita de tal manera a Sara que, enrojecida ella misma por el esfuerzo y la indignación, arremete contra el culo infantil, descargando con gran fuerza la zapatilla que, por la violencia de los golpes, se le escapa de la mano. La recoge y sigue el encadenamiento de golpes. Sara, a medida de que transcurre el tiempo nota que se va excitando. El ruido de la paliza se escucha en todo el caserón. Al fin, con voz quejumbrosa y los ojo arrasados por las lagrimas, promete portarse bien. Acabado el castigo, Ana se acaricia el culo con ambas manos.

Enfurecida, con el rostro enrojecido y excitada, se dirige a la biblioteca, donde está Jaime. Airadamente le dice:

--No es justo que me castigue a mí por las faltas de su sobrina. (Ante el silencio de Jaime ella va aumentando el tono de su voz y mostrándose más agresiva) Estoy harta de su sobrina y de que usted me castigue.--

Por toda respuesta, él se levanta y, en un tono de vos que no admite réplica, le dice:

--Señorita: suba inmediatamente a su habitación y espere a que yo llegue. No le tolero que me hable así y, por tanto, voy a castigarla adecuadamente. Si esto no le gusta y cuando suba no tiene el vestido recogido hasta la barbilla para recibir su merecido, entenderé que renuncia a su empleo y mañana mismo le doy la liquidación y puede hacer su maleta para marcharse inmediatamente.--

Tras un momento de duda y apoyándose alternativamente en uno y otro pié, Sara baja la cabeza, vuelve la espalda y, curiosamente excitadísima, sube a su dormitorio y espera cumpliendo las instrucciones que le han sido dadas.

Una mezcla de temor a perder el empleo que tanta falta le hace y la excitación que siente entre las piernas la mantienen inmóvil junto a la cama.

Media hora más tarde, el señor hace su aparición blandiendo una fusta en el aire haciéndola silbar amenazadoramente. La visión de aquel objeto hace que un escalofrío recorra la espalda de Sara y lo mire con los ojos muy abiertos.
--Túmbese en la cama.--ordena Jaime.

Cumplida la orden, una lluvia de fustazos caen como granizo sobre las nalgas de la mujer solo protegidas por las bragas.

Sara se siente atemorizada, dolorida, avergonzada e indefensa aunque a la vez, llena de fuego interior y profusamente mojada en la entrepierna.

Después de un incontable número de golpes y un tiempo que a ella se le hace interminable, Jaime, mientras se dirige a la puerta le dice:

--Que sea la última vez que me habla en ese tono. Hasta mañana y que descanse.

Caliente por dentro y por fuera, Sara toma una toalla mojada que presiona sobre su culo para atemperar el dolor insoportable. Después......
Jano.
 
Comentario:
Excelente relato como siempre Jano,son una delicia todas tus narraciones,me gustaria q escribieras uno en el que la protagonista sea una mami y su zapatilla y cuentes como es la zapatilla como se la descalza,y como azota a sus vástagos,creo q lo harias genial,hasta pronto y gracias por todo.
 
Comentario:
me gustaria conocer a esa niña para yo darle unas nalgadas y latigazos en su culo. y tbm a la profesora
No