Mario...
Mario es...alguien a quien todavía no puedo definir...alguien a quien me cuesta conocer, porque no se deja, y porque no sé cómo hacerlo.
A él le ocurre lo mismo, por algún motivo es difícil la comunicación entre nosotros.
Y no resulta agradable, porque no sólo es una gran persona, sino que probablemente sea una de las mejores personas que jamás conozca.
Mario...es alguien a quien siempre recuerdo sonriendo, achinando los ojos e inclinándose un poco hacia adelante; es alguien que tiene la facultad de probar una cerveza y decir 'mmmm...es tostada...mira, pruébala!'; es alguien que me hace poner la voz varias octavas más grave de lo que la tengo; es alguien que simpre te saluda efusivamente, te pregunta cómo estás y espera la respuesta; es alguien que simpre me ayudaba con la mochila en el Interrail, alguien que cada tarde me preguntaba que si había forzado mucho la rodilla; es alguien capaz de escribirnos a nosotros tres un mail después de haber visto la Luna volviendo a casa una noche; es alguien que simpre me contesta cuando le escribo algún texto; es alguien que sabe cuándo animar la situación en momentos tensos y cuándo dejar que el silencio lo arregle, es alguien a quien crees completamente cuando te dice que le hace ilusión hablar contigo.
Sé que no le gusta nada, pero no recuerdo la primera vez que nos vimos, de hecho creo que tampoco recuerdo la segunda ni la tercera... --qué quieres que le haga, nunca recuerdo esas cosas, recuerdo las que para mí fueron importantes por algún motivo-- ...lo cierto es que mi recuerdo más antiguo de él es del día que vino con Sergio a Cuidad Universitaria a comer en la facultad de Marta --sí, aquel fatídico día, hubo algo que saliera bien aquel día?--
A Mario le recuerdo elegiendo cuaderno en Varsovia porque olvidó llevar uno, le recuerdo hablando con unas francesas para aprender cariocas, le recuerdo poniendo cara de asco al untar la Nutella con la navaja de Alba, le recuerdo teniendo pesadillas en Budapest con ciertos pantalones, le recuerdo intentando no caerse al mar en el puerto de Dubrovnik para coger la carioca voladora, le recuerdo pidiendo en inglés que nos hicieran una foto, le recuerdo cogiendo a Alba sobre sus rodillas para hacer de fonanbulistas, le recuerdo prometiéndonos una barbacoa en su casa cuando volviéramos a España, le recuerdo acoplándose sin quejarse en el pequeño hueco de los infinitos trenes, le recuerdo aprendiendo a poner cara de filósofo al escribir en el diario, le recuerdo hablando con algún amigo por el msn desde el Nathan's, le recuerdo cambiándome una sardina en tomate por otra en aceite en el guetto español del Bling Bling, le recuerdo intentando aprender capoeira en cada parque que nos parábamos; le recuerdo riéndose al lado de Durante diciendo tonterías que sólo ellos entienden, le recuerdo preguntándonos en el bar de turno que si nos gustaba ese sitio, le recuerdo toda la nochevieja pendiente de si todo estaba perfecto; le recuerdo trayéndonos bombones cuando quedamos en navidades.
A Mario...quizá algún día sepa qué libro regalarle, o qué peli le apetecería ver, o de qué color le gustan las camisetas, o cuál es su comida favorita, o por dónde le gusta pasear, o cuáles son sus sueños, o qué espera del día a día, o cualquiera de esas miles de cosas que se aprenden con el tiempo.
...espero conocerle algún día.

A él le ocurre lo mismo, por algún motivo es difícil la comunicación entre nosotros.
Y no resulta agradable, porque no sólo es una gran persona, sino que probablemente sea una de las mejores personas que jamás conozca.
Mario...es alguien a quien siempre recuerdo sonriendo, achinando los ojos e inclinándose un poco hacia adelante; es alguien que tiene la facultad de probar una cerveza y decir 'mmmm...es tostada...mira, pruébala!'; es alguien que me hace poner la voz varias octavas más grave de lo que la tengo; es alguien que simpre te saluda efusivamente, te pregunta cómo estás y espera la respuesta; es alguien que simpre me ayudaba con la mochila en el Interrail, alguien que cada tarde me preguntaba que si había forzado mucho la rodilla; es alguien capaz de escribirnos a nosotros tres un mail después de haber visto la Luna volviendo a casa una noche; es alguien que simpre me contesta cuando le escribo algún texto; es alguien que sabe cuándo animar la situación en momentos tensos y cuándo dejar que el silencio lo arregle, es alguien a quien crees completamente cuando te dice que le hace ilusión hablar contigo.
Sé que no le gusta nada, pero no recuerdo la primera vez que nos vimos, de hecho creo que tampoco recuerdo la segunda ni la tercera... --qué quieres que le haga, nunca recuerdo esas cosas, recuerdo las que para mí fueron importantes por algún motivo-- ...lo cierto es que mi recuerdo más antiguo de él es del día que vino con Sergio a Cuidad Universitaria a comer en la facultad de Marta --sí, aquel fatídico día, hubo algo que saliera bien aquel día?--
A Mario le recuerdo elegiendo cuaderno en Varsovia porque olvidó llevar uno, le recuerdo hablando con unas francesas para aprender cariocas, le recuerdo poniendo cara de asco al untar la Nutella con la navaja de Alba, le recuerdo teniendo pesadillas en Budapest con ciertos pantalones, le recuerdo intentando no caerse al mar en el puerto de Dubrovnik para coger la carioca voladora, le recuerdo pidiendo en inglés que nos hicieran una foto, le recuerdo cogiendo a Alba sobre sus rodillas para hacer de fonanbulistas, le recuerdo prometiéndonos una barbacoa en su casa cuando volviéramos a España, le recuerdo acoplándose sin quejarse en el pequeño hueco de los infinitos trenes, le recuerdo aprendiendo a poner cara de filósofo al escribir en el diario, le recuerdo hablando con algún amigo por el msn desde el Nathan's, le recuerdo cambiándome una sardina en tomate por otra en aceite en el guetto español del Bling Bling, le recuerdo intentando aprender capoeira en cada parque que nos parábamos; le recuerdo riéndose al lado de Durante diciendo tonterías que sólo ellos entienden, le recuerdo preguntándonos en el bar de turno que si nos gustaba ese sitio, le recuerdo toda la nochevieja pendiente de si todo estaba perfecto; le recuerdo trayéndonos bombones cuando quedamos en navidades.
A Mario...quizá algún día sepa qué libro regalarle, o qué peli le apetecería ver, o de qué color le gustan las camisetas, o cuál es su comida favorita, o por dónde le gusta pasear, o cuáles son sus sueños, o qué espera del día a día, o cualquiera de esas miles de cosas que se aprenden con el tiempo.
...espero conocerle algún día.

Comentario:
Lo has vuelto a conseguir...hoy día 17 de marzo de 2005, en una urbanizacíon de Pozuelo de Alarcón, a las afueras de Madrid, un jóven de 19 años se acostará con una sonrisa de oreja a oreja feliz de haber leído un texto tan increíble como sincero...no habiendo podido de dejar de sonreir mientras lo leía un par de veces...jejej...muchísimas gracias...
sobran otros comentarios...aparte de lo poco seguro k estoy de que llegue esta contestación...;)
sobran otros comentarios...aparte de lo poco seguro k estoy de que llegue esta contestación...;)





