Cádiz
Escribir sobre Cádiz... no me resulta fácil, últimamente me pierdo escribiendo, tienen que ser cosas muy específicas para que pueda hacerlo; y Cádiz... fueron tres días, y muchas cosas. No sé si realmente pasaron muchas cosas o es sólo mi modo de verlo, no sé si podría resumirlo en un par de datos, no sé con qué sentido del viaje me quedaría. ¿Hago un resumen de acontecimientos? ¿Hago una reflaxión sobre hechos? Me parece demasiado faraónica la idea de responder a ambas preguntas... haré lo que pueda, pero luego no os quejéis si escribo mucho.
Cádiz. A Cádiz me fui huyendo de Madrid. A Cádiz me fui sin ganas, sin control, sin rumbo y quizá por despecho. Últimamente lo hago mucho; tengo la teoría de que, si no esperas nada de una situación, muy mal tienen que ir las cosas para que no te sorprenda mínimamente. Así que fui, porque aunque en general no me apeteciera, era preferible a quedarme aquí, y sabía que acabaría pasándomelo bien.
La ida fue cómoda, resumible, sencilla. Entre coñas, cintas mlienarias y miradas perdidas en el horizonte de campos de labranza, la ida pasó muy rápido.
Llegamos allí, y una vez duchadas y saliendo de la pensión, me di cuenta de que no estaba tan sorprendida como sería lógico en mí, quizá fuera porque no sabía nada del viaje, así que ni esperaba ni dejaba de esperar. Lo cierto es que esto se puede contar con mucha gracia, bien contado tiene mucha coña, pero eso quizá lo modifique después, si veo que me da tiempo.
Así que, nada, nos vienen a buscar éstos a la entrada de Puerto Real, les seguimos en el coche, y cuando me quiero dar cuenta, tengo a tres tiarrones mirando como me pego con mi bolsa para sacarla del maletero en la entrada de una pensión, que no hostal, y haciéndose los ofendidos, u ofendidos realmente, porque no les agradecemos lo que nos han buscado. Tú sabes que es preferible que las colchas no sean blancas, ¿verdad? ya sabes, para disimular mejor las manchas, y tal. Bueno, ¿y sabes esos típicos moteles de carretera que salen en las películas americanas? pues sólo le faltaba la Biblia en la mesilla --al menos tenía mesilla-- y la maquinita pa que vibre la cama con 25cent... Hombre, tampoco me puedo quejar, al menos yo sí me duché con agua caliente, porque Carol...bueno, eso no lo cuento, que si no me mata; de lo que si que no me libré fue de tenerlos a los tres sentaditos en las camas viendo cómo entrábamos y salíamos del baño, nos vestíamos y nos arreglabamos, sin parapadear, claro, no fueran a perderse el momento en que se nos abre la toalla... También tuvo su gracia cuando nos dijeron 'Chicas, ¿os habéis aprendido el camino hasta aquí? Porque esta noche váis a volver andando...' y el camarero-recepcionista-encargado se lo creyó y casi se le salen los ojos de las órbitas del susto. Aunque quizá lo mejor de todo era la entrada, que desde donde bajábamos del coche hasta la puerta de la habitación, por algún extraño motivo, tenías que atravesar dos puertas correderas que delimitaban un espacio completamente prescindible y, lo mejor de todo, rodeable, para entrar a una especie de parquecito donde daban todas las puertas, con una estatua de piedra de una virgen que no me atreví a mirar de frente y daba la sobra directamente en nuestra puerta...sí, justo, esa puerta que tenía una sugerente ventanita de cristal y si te descuidabas dejabas abierta porque no encajaba bien...
Cenando en casa de JuanDe me sentí bastante gorrona, aunque, claro, esa sensación cambió al poco tiempo. Su madre hace el mejor caldo del mundo, y esas tapas de lomo y serrano entraban de lujo.
La primera noche salimos por el casco antiguo de Cádiz, estuvo bien, frío y Cumbres de Gredos, pero estuvo graciosa. Ya conocéis mi teoría sobre los botellones, así que en ese momento, aunque ahora mismo no pueda decir mucho --no tendría ningún sentido hacer una lista de todo lo que hablamos-- lo pasé muy bien. Luego fuimos de bares, que me encantaron, no recuerdo todos los sitios a los que entramos, y sé que Fer se aburrió porque no le gustaba la música, pero a mí es que me metes en un sitio que tienen fotos de Bowie, Beatles y Janise Choplin por las paredes, en el que ponen Cranberries, AC DC y Metallica, y qué quieres que le haga, soy la persona más feliz del mundo.
Más tarde fuimos a un sitio de salsa que me daba alergia, pero qué remedio, es lo que les gusta a estos, al menso a JuanDe, y me reí un rato cuando nos intentó enseñar a bailar y todo aquello.
El ambientillo de Cádiz por la noche me gustó. Tampoco es que pueda juzgar, ví poco y quizá poco representativo, pero lo que importa es que me gustó
Por la mañana nos levantamos con la espalda destrozada, yo una vez despierta casi no pude conciliar el sueño, y como Carol me vió, se ralló, y creo que ella tampoco pudo dormir mucho. Al menos ella se llevó un masaje en la espalda...
Me levanté hecha polvo, con esa humedad que hace que te despiertes mojada y destemplada, y sin saber ni qué íbamos a hacer ni dónde comer. Al final comimos en la pensión, con un chucho como el de Men in Black a los pies y Marco en la tele, el típico menú de mesón, que a mí me encantó, y acabé comiéndome toda la ensalada y sus patatas...últimamente tengo un saque...
Después nos recogieron y fuimos a Sevilla. Yo ya había parado por allí unas horas en otra ocasión, pero tampoco pude hacerme muy a la idea ni en una visita ni en otra: vimos los típicos lugares que en los mapas vienen con un dibujo currado y a más escala que el resto de los edificios, paseamos, tomamos un café, y nos volvimos. Fue una tarde agradable, me resulta cómodo pasear por Sevilla, sobre todo teniendo en cuenta que estuve con el jersey y la cazadora y casi hasta tuve frío.
Esa noche fue el maremágnum. Los ánimos ya andaban un poco calentitos, supongo que no era un buen momento y ninguno tuvimos demasiada paciencia, callamos demasiado y dijimos lo que no necesitaba ser oído. Pero ahora tampoco creo que merezca la pena volver demasiado sobre eso.
Esa noche bajamos al Puerto de Santa María --no me preguntéis que si es bonito, porque sólo vimos bares-- y para mí la noche se dividió claramente en dos partes: la primera, en que nos quedamos junto a los coches hablando, bueno, discutiendo, en que todos nos enfadamos con todos, en que no supimos hablar entre nosotros, en que se pensaron cosas absurdas; y las segunda, en que entramos a un bar, que de nuevo era de mi estilo, aunque más sorportable para los demás, y decidimos ponernos a beber, también animados por un error de cálculo de la camarera, que hizo que la noche nos saliera gratis. Hubo muchas movidas, cierto, pero yo me lo pasé genial. Perdí la cuenta en mi tercera cerveza y su tercera o cuarta copa, me recuerdo cantando Extremo y Ramsteimn, hablando sobre temas trascendentales con Dany --...y si lo sabías, por qué has venido?--, sacándonos fotos y haciendo coñas con Fer.
¿Los trapos sucios? Para quien necesite verlos, para quien tenga algo que ver con ellos, esto no es lugar para eso.
Por la noche noche, quiero decir, al amanercer, cuando nos fuimos a dormir, por algún extraño motivo se había hecho una apuesta con la cual Fer siempre ganaba. Tuvo como resultado una de la peores noches de mi vida. Lo curioso fue que, durmiendo atravesados y aún con el culo colándoseme entre los dos colchones, a la mañana siguiente me dolía menos la espalda que el día anterior.
A mí que no me pida la dichosa pizza.
El domingo sí que fue tenso.
Dany no se quiso levantar de la cama, comimos pesacíto frito en Puerto Real y bajamos a dar un paseo junto al mar por Chiclana --no os emocionéis, ni siquiera pisamos la arena--, estuvimos un rato con el primo de JuanDe y nos fuimos pa Madrid.
JuanDe estaba rallado, Dany no se dignó a salir de casa, Fer estaba dormidísimo y creo que medio mosqueado, Carol estaba molesta en general y yo estuve con cara de rancia y sin abrir la boca hasta que entré en mi casa.
¿La vuelta? Mejor creer que fui teletransportada de allí a aquí sin consumo de tiempo.
Madrid. A Madrid me fui huyendo de Cádiz. A Madrid volví sin ganas, a la desesperada y pretendiendo emborracharme en cuanto llegara. Menos mal que eso cambió. Apenas 24h después, las cosas ya no tenían anda que ver. Así que ya, poco importa.
Supongo que esto es todo, supongo que podría dejarlo aquí.
Recordad que nunca veo la botella medio llena, y que todos esos detalles especiales que hacen que cada momento merezca la pena, me los guardo apra mí, de eso ya no hablo aquí. Así que nada es tan trágico como lo cuento. De hecho, he aprendido a conservar casi exclusivamente esos momentos especiales --cuánta razón tiene Maruja Torres respecta a la palabra especial...-- de modo, que la nota general del viaje podría ser un... 7 o 7.5. Desde que estoy en la facultad, soy menos generosa con las calificaciones...
¿Algún comentario? Supongo que me dejo muchas cosas, pero creo q no lo voy a releer, que ya es muy tarde. Quizá en otro momento haga alguna modificación.
Buenas noches.
Cádiz. A Cádiz me fui huyendo de Madrid. A Cádiz me fui sin ganas, sin control, sin rumbo y quizá por despecho. Últimamente lo hago mucho; tengo la teoría de que, si no esperas nada de una situación, muy mal tienen que ir las cosas para que no te sorprenda mínimamente. Así que fui, porque aunque en general no me apeteciera, era preferible a quedarme aquí, y sabía que acabaría pasándomelo bien.
La ida fue cómoda, resumible, sencilla. Entre coñas, cintas mlienarias y miradas perdidas en el horizonte de campos de labranza, la ida pasó muy rápido.
Llegamos allí, y una vez duchadas y saliendo de la pensión, me di cuenta de que no estaba tan sorprendida como sería lógico en mí, quizá fuera porque no sabía nada del viaje, así que ni esperaba ni dejaba de esperar. Lo cierto es que esto se puede contar con mucha gracia, bien contado tiene mucha coña, pero eso quizá lo modifique después, si veo que me da tiempo.
Así que, nada, nos vienen a buscar éstos a la entrada de Puerto Real, les seguimos en el coche, y cuando me quiero dar cuenta, tengo a tres tiarrones mirando como me pego con mi bolsa para sacarla del maletero en la entrada de una pensión, que no hostal, y haciéndose los ofendidos, u ofendidos realmente, porque no les agradecemos lo que nos han buscado. Tú sabes que es preferible que las colchas no sean blancas, ¿verdad? ya sabes, para disimular mejor las manchas, y tal. Bueno, ¿y sabes esos típicos moteles de carretera que salen en las películas americanas? pues sólo le faltaba la Biblia en la mesilla --al menos tenía mesilla-- y la maquinita pa que vibre la cama con 25cent... Hombre, tampoco me puedo quejar, al menos yo sí me duché con agua caliente, porque Carol...bueno, eso no lo cuento, que si no me mata; de lo que si que no me libré fue de tenerlos a los tres sentaditos en las camas viendo cómo entrábamos y salíamos del baño, nos vestíamos y nos arreglabamos, sin parapadear, claro, no fueran a perderse el momento en que se nos abre la toalla... También tuvo su gracia cuando nos dijeron 'Chicas, ¿os habéis aprendido el camino hasta aquí? Porque esta noche váis a volver andando...' y el camarero-recepcionista-encargado se lo creyó y casi se le salen los ojos de las órbitas del susto. Aunque quizá lo mejor de todo era la entrada, que desde donde bajábamos del coche hasta la puerta de la habitación, por algún extraño motivo, tenías que atravesar dos puertas correderas que delimitaban un espacio completamente prescindible y, lo mejor de todo, rodeable, para entrar a una especie de parquecito donde daban todas las puertas, con una estatua de piedra de una virgen que no me atreví a mirar de frente y daba la sobra directamente en nuestra puerta...sí, justo, esa puerta que tenía una sugerente ventanita de cristal y si te descuidabas dejabas abierta porque no encajaba bien...
Cenando en casa de JuanDe me sentí bastante gorrona, aunque, claro, esa sensación cambió al poco tiempo. Su madre hace el mejor caldo del mundo, y esas tapas de lomo y serrano entraban de lujo.
La primera noche salimos por el casco antiguo de Cádiz, estuvo bien, frío y Cumbres de Gredos, pero estuvo graciosa. Ya conocéis mi teoría sobre los botellones, así que en ese momento, aunque ahora mismo no pueda decir mucho --no tendría ningún sentido hacer una lista de todo lo que hablamos-- lo pasé muy bien. Luego fuimos de bares, que me encantaron, no recuerdo todos los sitios a los que entramos, y sé que Fer se aburrió porque no le gustaba la música, pero a mí es que me metes en un sitio que tienen fotos de Bowie, Beatles y Janise Choplin por las paredes, en el que ponen Cranberries, AC DC y Metallica, y qué quieres que le haga, soy la persona más feliz del mundo.
Más tarde fuimos a un sitio de salsa que me daba alergia, pero qué remedio, es lo que les gusta a estos, al menso a JuanDe, y me reí un rato cuando nos intentó enseñar a bailar y todo aquello.
El ambientillo de Cádiz por la noche me gustó. Tampoco es que pueda juzgar, ví poco y quizá poco representativo, pero lo que importa es que me gustó
Por la mañana nos levantamos con la espalda destrozada, yo una vez despierta casi no pude conciliar el sueño, y como Carol me vió, se ralló, y creo que ella tampoco pudo dormir mucho. Al menos ella se llevó un masaje en la espalda...
Me levanté hecha polvo, con esa humedad que hace que te despiertes mojada y destemplada, y sin saber ni qué íbamos a hacer ni dónde comer. Al final comimos en la pensión, con un chucho como el de Men in Black a los pies y Marco en la tele, el típico menú de mesón, que a mí me encantó, y acabé comiéndome toda la ensalada y sus patatas...últimamente tengo un saque...
Después nos recogieron y fuimos a Sevilla. Yo ya había parado por allí unas horas en otra ocasión, pero tampoco pude hacerme muy a la idea ni en una visita ni en otra: vimos los típicos lugares que en los mapas vienen con un dibujo currado y a más escala que el resto de los edificios, paseamos, tomamos un café, y nos volvimos. Fue una tarde agradable, me resulta cómodo pasear por Sevilla, sobre todo teniendo en cuenta que estuve con el jersey y la cazadora y casi hasta tuve frío.
Esa noche fue el maremágnum. Los ánimos ya andaban un poco calentitos, supongo que no era un buen momento y ninguno tuvimos demasiada paciencia, callamos demasiado y dijimos lo que no necesitaba ser oído. Pero ahora tampoco creo que merezca la pena volver demasiado sobre eso.
Esa noche bajamos al Puerto de Santa María --no me preguntéis que si es bonito, porque sólo vimos bares-- y para mí la noche se dividió claramente en dos partes: la primera, en que nos quedamos junto a los coches hablando, bueno, discutiendo, en que todos nos enfadamos con todos, en que no supimos hablar entre nosotros, en que se pensaron cosas absurdas; y las segunda, en que entramos a un bar, que de nuevo era de mi estilo, aunque más sorportable para los demás, y decidimos ponernos a beber, también animados por un error de cálculo de la camarera, que hizo que la noche nos saliera gratis. Hubo muchas movidas, cierto, pero yo me lo pasé genial. Perdí la cuenta en mi tercera cerveza y su tercera o cuarta copa, me recuerdo cantando Extremo y Ramsteimn, hablando sobre temas trascendentales con Dany --...y si lo sabías, por qué has venido?--, sacándonos fotos y haciendo coñas con Fer.
¿Los trapos sucios? Para quien necesite verlos, para quien tenga algo que ver con ellos, esto no es lugar para eso.
Por la noche noche, quiero decir, al amanercer, cuando nos fuimos a dormir, por algún extraño motivo se había hecho una apuesta con la cual Fer siempre ganaba. Tuvo como resultado una de la peores noches de mi vida. Lo curioso fue que, durmiendo atravesados y aún con el culo colándoseme entre los dos colchones, a la mañana siguiente me dolía menos la espalda que el día anterior.
A mí que no me pida la dichosa pizza.
El domingo sí que fue tenso.
Dany no se quiso levantar de la cama, comimos pesacíto frito en Puerto Real y bajamos a dar un paseo junto al mar por Chiclana --no os emocionéis, ni siquiera pisamos la arena--, estuvimos un rato con el primo de JuanDe y nos fuimos pa Madrid.
JuanDe estaba rallado, Dany no se dignó a salir de casa, Fer estaba dormidísimo y creo que medio mosqueado, Carol estaba molesta en general y yo estuve con cara de rancia y sin abrir la boca hasta que entré en mi casa.
¿La vuelta? Mejor creer que fui teletransportada de allí a aquí sin consumo de tiempo.
Madrid. A Madrid me fui huyendo de Cádiz. A Madrid volví sin ganas, a la desesperada y pretendiendo emborracharme en cuanto llegara. Menos mal que eso cambió. Apenas 24h después, las cosas ya no tenían anda que ver. Así que ya, poco importa.
Supongo que esto es todo, supongo que podría dejarlo aquí.
Recordad que nunca veo la botella medio llena, y que todos esos detalles especiales que hacen que cada momento merezca la pena, me los guardo apra mí, de eso ya no hablo aquí. Así que nada es tan trágico como lo cuento. De hecho, he aprendido a conservar casi exclusivamente esos momentos especiales --cuánta razón tiene Maruja Torres respecta a la palabra especial...-- de modo, que la nota general del viaje podría ser un... 7 o 7.5. Desde que estoy en la facultad, soy menos generosa con las calificaciones...
¿Algún comentario? Supongo que me dejo muchas cosas, pero creo q no lo voy a releer, que ya es muy tarde. Quizá en otro momento haga alguna modificación.
Buenas noches.
Comentario:
un aura gris aprece envolver todo lo que habla de cádiz. Lo se, no es una observación muy constructiva. Aunque no sea un texto "blog de Sueppes", he conseguido reconocerte en todas las palabras. Tal vez es que ya tuve una ración de Cádiz adelantada en físicas el miércoles, quien sabe. Exprime lo bueno, y aprende de lo malo.---ADAPTACIÓN---
ya sabes...
ya sabes...
Comentario:
PERRA no tequejes tanto que tu al menos tuviste vacaciones, yo sin embargo tuve que pasar demasiadas horas en casa y deprimiéndome cada vez más.
Comentario:
jajaja estas haciendo un comentario cn tu opinion o intentando comentar algo sucedido pa q no m enfade?jajaja
ademas no m puedo enfadar es muy analitico!jaja Es normal q lo vivieras asi..eras la nueva del grupo y estos...son lo mas tonto q hay!?jajaja xo bueno trankila q ya nos pagara la pizza el a nosotras..q una noche asi...no se la imaginaba ni en sus mejores sueños!jaja
ademas no m puedo enfadar es muy analitico!jaja Es normal q lo vivieras asi..eras la nueva del grupo y estos...son lo mas tonto q hay!?jajaja xo bueno trankila q ya nos pagara la pizza el a nosotras..q una noche asi...no se la imaginaba ni en sus mejores sueños!jaja
Comentario:
cómo te las apañas para hacerme escribir hasta tan tarde?...cm mñn me duerma y no llegue a clase, se de una q me va a matar, y a ti por extension...
cuentame q te parece, ok? y por favor, interpreta mis palabras cm las escribo, a mi manera, q aunq con esa misma forma pudieran significar algo mas rudo, ya sabes q no lo hago, no soy asi, ya me conoces
cuentame q te parece, ok? y por favor, interpreta mis palabras cm las escribo, a mi manera, q aunq con esa misma forma pudieran significar algo mas rudo, ya sabes q no lo hago, no soy asi, ya me conoces





