Blogs.ya.com Quitar publicidad
Maldita Srta. Ming...
Sólo amamos aquello que no poseemos por completo.
Acerca de
Todos los textos están registrados. Fotografía: Srta. Ming por Srta. Ming
Sindicación
 
La Coleccionista
Siendo niña conocí a una mujer
de piel blanca, pelo azabache
y boca de cereza.
A esa preciosidad le encantaba jugar a los dados,
pero en lugar de dados
lanzaba al aire todos aquellos corazones
que a su paso iba encontrando.

Le gustaba coleccionar barras de labios
con las que maquillaba su corazón
mientras soñaba un futuro apartado de todo eso.

Reía distraída,
aunque su fondo feroz era capaz de liberarse
a través de las finas separaciones que velaban por sus dientes.
Y todo a su alrededor se detenía,
y la observaba,
presa del poder servido
y abandonado acto después,
en la triste bandeja de motivos orientales.

Desconozco qué habrá sido de aquella mujer.
Es posible que ni los corazones,
las barras de labios, los dados,
ni sus sueños de futuros poco inciertos
lograsen que su piel blanca,
su pelo azabache,
o su boca de cereza
le hicieran soportable tanta espera.
 
Preguntas
Algunas veces me gusta recostarme aquí,
en este prado salpicado,
como por azar,
de espigas seducidas por un Sol descarado.
Y es, cuando me encuentro aquí,
el momento en el que recuerdo a mi Abuela decir:
“Niña, algún día lo entenderás todo”.

No se trata de ensuciar su credibilidad con reproches,
claro que no,
principalmente porque casi no presté atención a
cómo se ponía en marcha ese mecanismo absurdo.
Intento ir a mi Aire.

El tema va de ignorancia,
y de ganas de darle una patada a esa ignorancia.
Porque entiendo pocas cosas.

No sé por qué murieron dos parejas de peces con un par de días de diferencia.
Flotaban ausentes en mi pecera.
Tampoco entiendo por qué no puedo recordar con claridad
la cara de todos los hombres que me hablaron antes de dormir.
Ni el motivo de ser zurda en lugar de ser diestra.

¿Lo sabes tú?

Él se marchó perdiéndose el crecimiento de mis pechos.

¿Lo entiendes tú?
Porque yo no acierto a comprender nada por ahora,
o casi nada.

Esta noche volverá a cerrarse la puerta,
dejando afuera millones de preguntas para las que pocos tienen respuesta.
Y, si mi abuela tenía una respuesta…
¿por qué no la dejo escrita en su testamento, a modo de posdata al menos?

¿Lo sabes tú?