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Maldita Srta. Ming...
Sólo amamos aquello que no poseemos por completo.
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Todos los textos están registrados. Fotografía: Srta. Ming por Srta. Ming
Sindicación
 
RITUAL NOCTURNO
Hace demasiadas noches que no puede dormir. Se acuesta, lee, se quita las gafas, pone la alarma del despertador a una hora a la que sabe que nunca se levanta pero a la que sabe que le gustaría levantarse. Apaga la luz. Apaga la luz y entonces reconoce el silencio y entonces se da cuenta que olvidó matar el silencio. Su mirada se diluye en la oscuridad y ésta le recuerda que olvidó su lucha diaria contra ella. Enciende la luz porque puede hacerlo cuantas veces quiera. Vuelve a levantarse, se acerca al televisor, pone cualquier canal donde no anuncien esos productos para ponerse en forma que tanto la irritan, le quita la voz y la programa para que ella misma se despida sin ayuda de intermediarios. Se agacha y pone algo de música suave que le sea favorable. Suave. Vuelve a su habitación, se acuesta y entonces deja la luz encendida. Se tumba boca arriba, como si se encontrase tomando el sol, pero sin sol y sin bikini. Ahora intenta relajarse, respira hondo, piensa en la casa del bosque, en que alguien la estará esperando en cualquier parte, en música. Por ejemplo. Su conciencia empieza a danzar sin grandes aspavientos. Quizá sea una pluma cayendo del cielo. Es posible que no esté en su cama sino en un gran velero surcando los mares que rodean cualquier isla, cuando las islas aún eran islas y no escupitajos de un mapa ajeno. Abre la puerta. Es capaz de pasar sin llamar. No es capaz de entrar sin antes observar. Su corazón se deshace dentro de la olla presión, se diluye y ve cómo un hombre le pone un pañuelo, un reloj de arena y un buitre con anzuelo en el lugar que antes ocupaba su corazón. A veces latía con precisión. Se siente lejos de las ventanas y, aunque sabe perfectamente que están cerradas, no quiere darse cuenta que alguien está moviendo las cortinas. No quiere darse cuenta, pero es ya demasiado tarde. Tarde y sin el reloj de arena contando estériles segundos a toda velocidad. Siguen moviéndose
como si de olas de mar se tratase, olas de un mar vertical. Intenta
incorporarse sin conseguirlo, parece que al traspasar el umbral alguien le colgó al cuello una losa de mil doscientos kilos. Se puede leer: SUBCONSCIENTE EN FASE DE REPARACIÓN. Que pasen, vean y lean.
El peso es infinito. Lo vuelve a intentar sin obtener resultado que pase de cero. Echa otra mirada rápida a las cortinas, intuye la respiración asistida por control remoto al otro lado, pero, una vez más, olvidó el mando a distancia al lado del televisor. Su valor está listo para escalar y desaparece por las paredes de su habitación. Coge el pañuelo, el reloj de arena y el buitre con anzuelo, los pone ante el altar, se arrodilla ante ellos y les ruega, por lo más sagrado, que no la dejen sola. Y aunque pare ellos no es tarde, la miran, sonríen lascivamente, susurran entre ellos, disparan hacia el techo y marchan en procesión. Por dentro, o por fuera, qué importará. Mantiene los pies en la nevera, los dedos no esconden sus ojos medio tapados para no ver. Es demasiado tarde. Alguien se acerca, tanto tiempo perdido en la lejanía. Ella intenta levantarse, darse la vuelta, ser absorbida por su cama; en esa cama sólo encuentra pelos de gato, almohadones y sábanas rojas. Ni rastro de agujeros. Empezar a gritar sería un alivio así que, abre el catálogo de acciones de la noche: ni rastro de gritos. Podría pedir el libro de reclamaciones, a fin de cuentas el catálogo de acciones de la noche venía con garantía "tres meses". Ella sabe que no es el momento. No hay tiempo, ni agujeros, ni cortinas que perder. Todo está demasiado cerca, a pesar de que al empezar a caminar se sentía tan lejos de las ventanas. Se acuerda de su abuela y de los cuadros de la virgen y de los crucifijos que decoraban la casa donde pasó gran parte de su niñez. Y, de pronto, las cabezas de payaso asomando en las paredes por donde el valor se alejó, no sin antes hacer apuestas con éstos acerca de la posibilidad de hacerla llorar en lugar de hacerla reír. Eso nunca fue apostar sino jugar sobre seguro. Qué poco valor tiene el mismo valor. Ve, sin enfrentarse a espejo alguno, cómo su boca deja de tener apariencia de fresa, se vuelve de labios finos, de un blanco casi ofensivo. Ha llegado el momento: grita. Grita fuerte y se levanta, arrastrando la losa que reza: SUBCONSCIENTE EN FASE DE REPARACIÓN.

 
Comentario:
Hola, Tampoco sabía que escribieras tan bien. Me encanta esta web. A ver si te dejas ver algun dia por IRC y terminamos aquel asuntillo...Un beso
Sapo_Verdoso
 
Comentario:
Mientras tanto, el reparador vudú de ascensores se deleita haciendo añicos la muñeca de trapo con la que maldice a la morena que no quiso esperar su turno en la cola del supermercado.
Él no sabe, ni nunca sabrá, las toneladas de petroleo que han tenido que quemarse para mantener esa maldita tele encendida...

Y así va el mundo.

Besos de cien canales.
 
Comentario:
"srtaming @ 2005-03-17 20:15 said:

Querida doctora, ¿cuándo rodaremos nuestro anuncio? El té me gusta caliente, ¿a usted?"

en referencia a esta foto:

http://www.fotolog.net/cardiologa/?pid=10433001

le escribi, mejor dicho guionicé su propio anuncio en su ahora censurado flog, pero me temo que lo cerraran antes de verlo. Si lo hicieron asi, tratare de recrearlo de nuevo. Esta perezosa srta Ming? no actualiza...

besos como el te caliente
 
Comentario:
Bueno, pues te encontré. Tampoco fue demasiado difícil. Gracias por deleitarnos con tu compañía otra vez.
 
Comentario:
lamento que le cerraran el fotolog, imagino que el sexo es mas perjudicial e hiriente que cualquier pagina de pederastia o de fabricacion casera de armamento... sin duda debe ser asi... en fin, a que dedicarle mas tiempo a esa necedad?

leyo su anuncio o le cerraron la pagina antes de hacerlo?

besos acidos
 
Comentario:

chica, ya siento que no estés en el fotolog
se me quedó una cara de pava cuando lo abrí el otro día y me salió un mensaje diciendo que estaba desactivado

te seguiré por aquí y por srtamong, si sigues con él (espero que sí)

un besazo
No