EL VIAJE
Aquél prometía ser otro vulgar día cualquiera,
cuyo punto de partida había sido abrir el cajón
y cubrir su cuerpo
con lo primero que encontró,
así,
al azar.
Se dirigió hacia la estación,
incómoda en su propio cuerpo,
incómoda ante las miradas que,
con algún que otro problema,
se encargaba de esquivar.
Como salvar el culo en un campo repleto de minas.
El vagón sin un alma,
excepto la de ella,
y la del sol que la acosaba a través de la ventana;
empujada hacia un destino
al que no le hubiera importado no llegar.
El traqueteo del tren siempre la excitaba.
Era entonces cuando gustaba de recurrir a imágenes
con las que se desahogaba en menos de
Dos minutos.
Y, de pronto, sorpresa:
un hombre situado entre vagón y vagón,
ausente,
observando el camino
que marchaba a mayor velocidad que la vida misma.
Desechó las bellas imágenes,
posando su mirada fijamente sobre aquél desconocido,
un hombre de pueblo, nada atractivo.
Introdujo su mano entre sus piernas y
a los pocos minutos
el trabajo estuvo hecho.
Un Desconocido.
Olió su mano,
sonrió,
y disfrutó del sol acariciando su rostro.
Comentario:
Aquellos versos que nos presagiaban otros tiempos mejores ya no están. Desaparecieron. Como aquel viejo tren que tanto nos gustaba.
Comentario:
Me encanta el sol
Comentario:
Conmovedor
:*
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