UN MIERCOLES DE ENERO
Dedicado al Conde Abismo...
Entre mendigos abandonados en el suelo,
machacados, ásperos, fríos;
olvidados por los miles de autómatas que
los esquivan sin tan siquiera percibir su presencia.
Como colillas a punto de extinguirse, como colillas en movimiento.
Entre comentarios pornográficos sobre vidas ajenas,
sexo contado sin haber sido solicitado,
putas y putos que son capaces de enseñarnos hasta el water de su piso
comprado con el dinero ganado en cualquier concurso de mierda,
todo a cambio de una buena dosis de egolatrismo de la más barata calaña.
¿Debe ser excitante que te reconozca el panadero de un barrio que no es el tuyo?
Como si las heces tuvieran conciencia, pero no pudor.
Entre enrevesados caminos, rutas trazadas con la paciencia
del que es capaz de trazar planes porque no tiene problema
en actuar e ir contra su persona, en abrirse bien de piernas
por cuatro billetujos de esos que podrían deshacerse
y desaparecer para siempre bajo la lluvia.
Habitualmente se trata de dinero.
Como si te ofrecieran una buena suma si consigues salir indemne después de
conducir durante un buen rato por la autopista, a toda hostia,
Y en dirección contraria, claro.
Entre todo esto… uno se levanta un miércoles cualquiera
y se lleva una gran sorpresa y se da cuenta de que aún hay personas
que saben bien cómo esquivar la mierda. Porque les es ajena.
Entre mendigos abandonados en el suelo,
machacados, ásperos, fríos;
olvidados por los miles de autómatas que
los esquivan sin tan siquiera percibir su presencia.
Como colillas a punto de extinguirse, como colillas en movimiento.
Entre comentarios pornográficos sobre vidas ajenas,
sexo contado sin haber sido solicitado,
putas y putos que son capaces de enseñarnos hasta el water de su piso
comprado con el dinero ganado en cualquier concurso de mierda,
todo a cambio de una buena dosis de egolatrismo de la más barata calaña.
¿Debe ser excitante que te reconozca el panadero de un barrio que no es el tuyo?
Como si las heces tuvieran conciencia, pero no pudor.
Entre enrevesados caminos, rutas trazadas con la paciencia
del que es capaz de trazar planes porque no tiene problema
en actuar e ir contra su persona, en abrirse bien de piernas
por cuatro billetujos de esos que podrían deshacerse
y desaparecer para siempre bajo la lluvia.
Habitualmente se trata de dinero.
Como si te ofrecieran una buena suma si consigues salir indemne después de
conducir durante un buen rato por la autopista, a toda hostia,
Y en dirección contraria, claro.
Entre todo esto… uno se levanta un miércoles cualquiera
y se lleva una gran sorpresa y se da cuenta de que aún hay personas
que saben bien cómo esquivar la mierda. Porque les es ajena.
Comentario:
Oye, Ming, que ya lo decía Robert Frost:
I have been one acquainted with the night.
I have walked out in rain--and back in rain.
I have outwalked the furthest city light.
I have looked down the saddest city lane.
I have passed by the watchman on his beat
And dropped my eyes, unwilling to explain.
I have stood still and stopped the sound of feet
When far away an interrupted cry
Came over houses from another street,
But not to call me back or say good-bye;
And further still at an unearthly height,
One luminary clock against the sky
Proclaimed the time was neither wrong nor right.
I have been one acquainted with the night.
I have been one acquainted with the night.
I have walked out in rain--and back in rain.
I have outwalked the furthest city light.
I have looked down the saddest city lane.
I have passed by the watchman on his beat
And dropped my eyes, unwilling to explain.
I have stood still and stopped the sound of feet
When far away an interrupted cry
Came over houses from another street,
But not to call me back or say good-bye;
And further still at an unearthly height,
One luminary clock against the sky
Proclaimed the time was neither wrong nor right.
I have been one acquainted with the night.





